La importancia de ser tú: Conecta contigo

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Todos tenemos una historia vital, una serie de recuerdos desde que éramos niños, de nuestro colegio, de nuestros amigos de la infancia, de nuestros profesores.

¿Recuerdas los sábados por las mañanas cuando eras niño y veías los dibujos animados, jugabas al fútbol o montabas en bici? 

Tu pasado está marcado por una serie de aprendizajes, tus primeras reacciones ante cosas que te sucedían por primera vez, y que te han orientado en las reacciones que has ido teniendo a continuación hasta llegar a reaccionar como lo haces hoy ante una decepción, un éxito o ante algo que te hace mucha ilusión.

Los veranos eran muy largos, te alegrabas cuando conseguías completar la colección del álbum con todos los cromos, entonces jugabas y no eras consciente del paso del tiempo.

En esa etapa estábamos conectados con el momento presente, no pensábamos en el futuro ni en el pasado, al menos en la forma en que lo hacemos ahora.

¿Recuerdas cuando cambiaste del colegio al instituto? Pensabas que ya eras mayor, ¡estabas con los mayores!, dejabas atrás una etapa y empezabas otra, todo eso con lo que en el colegio tus profesores siempre amenazaban para motivarte y decirte que tenías que aprender las ecuaciones en matemáticas o hacer bien los análisis sintácticos de las oraciones en Lengua si no querías que te fuera muy mal.

Seguramente recuerdes también la primera vez que fuiste con tus amigos a la discoteca o la primera vez que hiciste un viaje de fin de curso.

Posteriormente vino la Universidad o tu primer trabajo, tus primeras vacaciones con amigos, tu primer viaje fuera de tu ciudad o al extranjero.

Tus padres, tus amigos, tu barrio, tu colegio, tus mascotas, tu deporte favorito, tu sitio preferido para tomarte un helado o una cerveza, tu libro de referencia, la playa que más te gusta, tu pareja, tus profesores, tus jefes, tu forma de ser, tu forma de actuar, de comportarte ante las situaciones, tu manera de sentir, de pensar, de razonar, tus objetivos, tus metas, todos esos recuerdos, todo eso y mucho más eres tú.

Tus recuerdos, tu memoria, tu biografía, tu personalidad se ha ido forjando y hoy eres como eres, en gran parte gracias a todos esos recuerdos y a todas esas experiencias.

Muchas de tus vivencias, de tus recuerdos, seguro que no los cambiarías por nada.

Conecta contigo, observa cómo eres hoy y cómo eras ayer, mira lo que ha cambiado y lo que permanece igual. ¿Qué te gustaría cambiar? ¿De qué te sientes orgulloso?

Bucea entre tus recuerdos y trae a tu presente momentos en los que fuiste feliz, recuérdalos y reflexiona: ¿qué te separa de aquel momento comparándolo con el momento actual? ¿Podrías hoy sentir lo mismo?

¿Qué era lo importante para ti cuando sentías aquella felicidad? ¿Qué es lo importante para ti hoy? ¿Lo tienes claro, sabes qué es lo importante hoy? ¿Estás seguro?

Sin duda, lo importante es tu felicidad, vivir el momento presente, el aquí y el ahora, disfrutar de cada momento de la vida observando lo que te rodea. Y para ello es muy importante que seas tú, que seas tú mismo.

No te disfraces de aquello que no eres, si eres menos gracioso que los demás no te preocupes, posiblemente tengas otros puntos fuertes como saber escuchar y las personas de tu entorno confíen en ti para comentar contigo cosas importantes y personales. Todos tenemos puntos fuertes y puntos de mejora.

Se tú mismo, esa es la clave y desde esa posición realiza los cambios que quieras en tu vida. Tienes muchas cosas que mejorar, claro que sí, todos tenemos cosas que pulir, que cambiar, eso es el jugo de la vida. No eres ni Don ni Doña Perfecta, eres tú que no es poca cosa, con tus responsabilidades, tus aficiones, tus gustos, tus amigos, tu trabajo o tus estudios. Eres tú y es tu vida.

Hay personas que en algunos momentos de su vida viven pensando en satisfacer las expectativas que piensan que otros tienen sobre ellos. Mala cosa, es un juego donde uno se desdibuja y deja de ser el mismo.

Aquellas personas que suelen gustar más, que tienen más carisma, son más felices, actúan comportándose según son y según se sienten, conforme a su personalidad.

Qué malos ambientes de trabajo son aquellos donde el trabajador no puede ser el mismo y vive en una cultura organizativa marcada por una serie de comportamientos rígidos y estrictos. Por contra qué buenos aquellos trabajos donde uno puede ser flexible, siendo él mismo, un trabajador satisfecho, con buenas relaciones con sus compañeros y generalmente más productivo.

¿Ves la importancia de ser tú, de comportarte acorde a tu manera de ser y a tu personalidad?

Conecta contigo, con tu pasado, con tu presente y piensa en tu futuro. No dejes de cambiar, pero sin renunciar a tu esencia, a tus raíces. Confía en ti, con humildad para cambiar cosas pero con orgullo de ser quien eres, de tu pasado, de tus padres, tus amigos.

Vive tu propia vida, tu eres el protagonista de tu historia vital.

Sobre Fernando Álvarez

 

Psicólogo colegiado y Máster en Prevención de riesgos laborales en las especialidades de Ergonomía y Psicosociología aplicada, Higiene Industrial y Seguridad en el trabajo.

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