La importancia de la validación de las competencias

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Un interesante artículo de Antonio Ranieri director del departamento de aprendizaje y empleo del CEDEFOP, publicado en el blog Skills for Employment de la Organización Internacional del Trabajo, sobre la visibilidad de la validación y el reconocimiento del aprendizaje, merece una especial atención en esta sección y al mismo dedico este post.

Existen varias formas de aprender. Una de ellas, la educación y formación oficial, permite la adquisición, desde edades tempranas, de conocimientos, competencias, comportamientos y valores que resultan esenciales para desempeñar un puesto de trabajo de forma adecuada. Otra forma de aprender, igualmente importante, es la que tiene lugar cuando las personas, una vez se incorporan a un empleo, comienzan a adquirir cualificación profesional. En estos casos, el problema de las políticas activas de empleo se encuentra en la dificultad para documentar el valor de esas competencias y darle un significado para el mercado laboral.

Pues bien, la validación aparece como el proceso que permite a las personas que el aprendizaje adquirido en contextos no formales e informales se pueda hacer visible y utilizable. En España la Ley 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y la Formación Profesional creó un procedimiento de evaluación, reconocimiento y acreditación de la competencia profesional cuyo desarrollo y ejecución corresponde a las Comunidades autónomas y que merece, sin duda alguna, mayor atención por parte de las políticas activas de empleo.

En cualquier caso, la validación consiste en poner en valor el aprendizaje, con independencia de cuál sea su proceso de adquisición. En la medida que el aprendizaje es al mismo tiempo un proceso (cómo se realiza) y un producto (los resultados), como la validación pone el foco en los resultados del aprendizaje, su ventaja es que crea una moneda común que permite comparar conocimientos, competencias y capacidades adquiridas fuera de un contexto formal.

Los estudios confirman que la validación puede ser un valioso instrumento para lograr que las economías sean más competitivas y animar la participación de la gente en el mercado laboral. Pero su principal ventaja reside en que permite atender las necesidades de los grupos con mayor riesgo de exclusión social, a saber, los parados de larga duración, los trabajadores desplazados por reconversión o los adultos de bajo nivel educativo, entre otros.

En estos casos, la validación sirve para que los grupos sociales con bajos niveles de educación y formación oficial, pero que han adquirido cualificaciones a lo largo de su vida laboral puedan lograr su identificación, evaluación, reconocimiento y certificación, haciendo que sus perfiles profesionales resulten más atractivos para el mercado laboral.

La recomendación del Consejo de 2012 pedía a los estados miembros que antes de 2018 impulsaran acuerdos de validación que permitieran a sus ciudadanos obtener una cualificación o parte de la misma, de las competencias adquiridas fuera de los sistemas de educación y formación formal. Existe un campo bastante amplio para avanzar y mejorar. La realidad es que actualmente se observa una notable fragmentación y diversidad entre los países de la Unión e incluso dentro de un mismo país entre la FP y otras enseñanzas que no han establecido un procedimiento similar.

Finalmente, y no por ello menos importante, la validación es otro ámbito clave para la colaboración público y privada en las políticas activas de empleo. Los directivos de recursos humanos, desde el sector privado empresarial, tienen mucho que ver con los procesos de identificación, documentación y evaluación de las competencias individuales. Sus prácticas necesitan una mayor coordinación con los sistemas formales y oficiales de reconocimiento de la competencia. En tales circunstancias, los resultados de los procedimientos de validación privados podrían hacerse públicos y las personas utilizarlos para el desarrollo de sus carreras profesionales.

Mientras que la conexión de los sistemas públicos de validación a las prácticas privadas de los responsables de recursos humanos puede parecer ambicioso, existe un gran potencial para atraer a las organizaciones empresariales y sindicales a jugar un papel clave de la validación y coordinación de los sistemas nacionales de validación. En 15 de los 36 países estudiados por CEDEFOP sobre procesos de validación en 2016, existen acuerdos entre las instituciones privadas y las públicas en línea con lo expuesto.

En España, es necesario apostar por este modelo. La mayor parte de los procesos actualmente en funcionamiento por las Comunidades autónomas necesitan apostar por la colaboración público y privada para alcanzar una masa crítica de trabajadores que produzca algún impacto positivo sobre el mercado laboral. Es un reto importante que puede y debe, formar parte de las reformas laborales a emprender para modernizar en profundidad el funcionamiento del mercado de trabajo en España y contribuir a la creación de empleo sostenible.  Esta es una vía por la que hemos apostado y seguiremos apostando en AFEMCUAL.

Elías Amor Bravo

Presidente AFEMCUAL[1]

 

[1]             AFEMCUAL es la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones

Sobre Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL, Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones. Especialista en cualificaciones y políticas activas de empleo. Director general de FP (1998-2005) y director de la Fundación FSVE (2005-2013).

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