La esfera entre lo público y lo privado

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“La privacidad no es una opción, y no debe ser el precio que aceptamos sólo por conectarme a Internet” (Gary Kovacs).

¿Hasta qué punto expondrías tu vida al ojo público? ¿La intimidad y privacidad son un privilegio o un derecho? ¿Las nuevas tecnologías suponen progreso o peligro? ¿Cómo ha cambiado el mundo en plena era digital? Muchas preguntas, que requieren introspección a la hora de emitir una respuesta.

Viendo la última película de James Ponsoldt, “El Círculo”, la adaptación cinematográfica del best-seller de Dave Eggers con el mismo nombre, surgió la idea de este post, con mi humilde reflexión sobre los peligros de la tecnología. Os animo a verla, y a exponer vuestra opinión en base a vuestro criterio.

El mundo cambia a velocidad de vértigo. Internet y las nuevas tecnologías han y están transformando la sociedad. Han permitido infinidad de progresos en comunicación, información, innovación; avances que han supuesto cambios, a los que nos tenemos que adaptar, que aportan una mayor eficiencia, y una dotación de recursos con los que antes no contábamos. Cambios que también necesitan ser asimilados.

Las ventajas de la era digital son muchas. Tenemos disponibles herramientas que permiten optimizar y enriquecer nuestra vida, pero que requieren una pedagogía social sobre su buen uso. Porque una mala utilización, lleva al aislamiento social, adicción a las redes sociales, automedicación digital, aumento de la vida sedentaria, cyberbullying o acoso a través de Internet, incitación al odio, phishing (manipulación de tu cuenta con fines fraudulentos), violaciones de seguridad, problemas de privacidad, pérdida de productividad, etc.

No se trata tampoco de que nos convirtamos en tecnófobos y mostremos un rechazo total a las nuevas tecnologías y a las redes sociales, eso sería decir un no al progreso, sino de usarlas como herramientas que mejoren nuestro día a día, que nos aporten valor, construyan un mundo mejor, nos ayuden a prevenir problemas, siendo conscientes de los posibles peligros que también pueden acarrear.

Las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, YouTube, WhatsApp, etc.), han revolucionado nuestra manera de comunicarnos y de relacionarnos con los demás. Las antiguas llamadas de teléfono quedan obsoletas, y casi todo lo exponemos en nuestros estados de Facebook o WhatsApp. Cada vez conversamos menos, y miramos más el móvil.

Ahora, los niños ya no nacen con un pan bajo el brazo, sino con un smartphone de última generación, que saben manejar mejor que nosotros mismos, porque son nativos digitales. Las tablets son la salvación para muchos padres que dejan a los niñ@s tranquilit@s viendo dibujitos… Por ello, las normas del buen uso son muy importantes.

Y en el plano empresarial, aún hay muchas empresas que no han incorporado el socialmedia a su estrategia profesional, bien por desconocimiento, miedo, rechazo, etc., lo cual es un atraso. Claro que hay peligros, porque debes elegir a alguien que te gestione eficazmente la imagen de tu compañía, que te diseñe un plan de comunicación, que aporte valor, que establezca las relaciones, que mida los resultados. Los riesgos se minimizan con normas de buen uso.

Como todo en la vida, hay ventajas e inconvenientes, y encontrar el equilibrio en el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales es el verdadero reto que nos toca afrontar.

Cuidado con lo que publicas en tus redes sociales, con quién compartes tu información, a quiénes aceptas cómo “amig@s” o seguidores, porque no es oro todo lo que reluce, y hay muchas identidades ficticias. ¿Qué de verdad hay de ti en tus redes sociales? Soy partidaria de mostrarme tal y como soy, pero soy cauta sobre la información que comparto, porque no quiero sentirme vigilada en la red, ni en ninguna parte, ni transmitir mi vida en directo. Por ello, reservo fines de semana, vacaciones, y todo aquello que no quiero hacer público para mí. Me gusta estar conectada al mundo 2.0 y tener la oportunidad de acceder a personas lejanas, compartir experiencias, información, y comunicar tu marca personal, pero adoro los momentos de intimidad con mi gente, porque siempre hay cafés para publicar y otros que simplemente se disfrutan en privado.

En mi opinión, la intimidad es sagrada, un derecho, y no un privilegio. Yo decido qué hacer público, y qué mantener en privado. Exponerte al público es de valientes, porque supone exponerte también a las críticas de los demás y a sus valoraciones positivas o negativas, sobre tu actividad profesional y personal, pero con la libertad de elegir qué muestras de ti mism@. Una vida constantemente online debe ser agotador, ¿no crees?

¿Cuál es la línea que divide lo público de lo privado? Esa decisión es personal. ¿Piensa si lo que vas a contar es trascendente para los demás? Es decir, ¿qué un día me levante de mal humor, o haya perdido el bus, es información necesaria para los demás? Lo mismo no es necesario, pero tú lo quieres compartir. Depende de ti.

Mejor que las nuevas tecnologías y las redes sociales sean un servicio que utilicemos las personas para nuestro beneficio, y no que las personas sean utilizadas por la tecnología y las redes sociales. Utilicemos el sentido común en nuestro futuro, y no frenemos en seco al progreso.

“Hay un ser humano detrás de cada tweet, blog y correo electrónico. Recuérdalo (Chris Brogan)”.

Sobre Johanna Alaminos

 

Actualmente psicólog@ en todas partes y creadora de www.DespiertaAfrodita.com

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