La adquisición de capacidades: una tarea personal

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Los cambios continuos e intensos que se están produciendo en el mercado laboral, y los que aún deben venir, harán que en el curso de los próximos años resulte cada vez más difícil para las empresas contar con un capital humano preparado para hacer frente a los retos del entorno complejo y cambiante. 

Esta es una evidencia que alcanza un alto grado de consenso entre los analistas y observadores de los mercados laborales, las cualificaciones y el empleo. Además, la receta al parecer está bastante clara: la única posibilidad de lidiar con este nuevo escenario disruptivo provocado por la cuarta revolución industrial en curso, es hacer posible el aprendizaje autónomo, la adquisición de competencias por parte de las personas, según ha señalado recientemente el director de Cedefop James Calleja durante una conferencia de alto nivel organizada por la Fundación Europea para la Formación (ETF) en Turín.

En la sesión de apertura, Calleja habló de la motivación que tiene la gente para formarse con el objetivo de afrontar los cambios que están ocurriendo y de ese modo, permanecer empleables a lo largo de la vida. Las empresas lo tienen muy claro. Solo pueden afrontar el reto de la competitividad actualizando los conocimientos y competencias de sus trabajadores, facilitando el proceso de adaptación tecnológica que resulta necesario para afrontar los cambios acelerados.

Los trabajadores no tienen los mismos incentivos. La búsqueda de la empleabilidad es un reto, sin embargo, al mismo tiempo, se constata que muchos trabajadores se sienten frustrados cuando observan la calidad de los empleos que están consiguiendo. Esta es una tendencia que viene observando Cedefop en su Encuesta sobre las competencias y empleos en Europa, cuyos resultados se presentan en la web Skills Panorama.

En esencia, la exigencia de nuevas competencias no sólo supone una amenaza para la empleabilidad de las personas, sino que se convierte en un reto para los sistemas de formación y educación profesional, la actualización de los programas formativos, la formación de profesores y tutores de empresa y la adaptación de las infraestructuras. Por ello, actualmente, ante la falta de una respuesta adecuada, en el mercado laboral el desarrollo continuo de las competencias depende, en mayor medida, del aprendizaje informal en los entornos de trabajo. Los estudios de Cedefop muestran que hasta un 69% de los trabajadores adquiere sus competencias y habilidades de este modo; un 40% de los supervisores y un 59% mediante prueba y error.

Además, como el mercado laboral está cambiando de forma acelerada, y previsiblemente estos cambios irán a más en los próximos años, los procesos de aprendizaje y adquisición de competencias ya no se pueden limitar al ámbito de actuación de las instituciones educativas y formativas. Los puestos de trabajo en las empresas y organizaciones se tienen que adaptar a entornos que faciliten y estimulen el aprendizaje. Desde esta perspectiva, los sistemas educativos por su parte, tienen que repensar la relación entre los ámbitos de la educación y el empleo; en definitiva, tienen que proporcionar a los jóvenes la capacidad de aprender a aprender.

Todo ello conduce a un resultado evidente. Se necesita incentivar el aprendizaje a lo largo de la vida, para hacer posible una recualificación a gran escala de la población laboral existente, por medio del ciclo de vida de las personas. Las competencias y capacidades que van más allá del aprendizaje formal, en particular, la creatividad, la comunicación y la cooperación, son fundamentales para preparar a los jóvenes y adultos para trabajar en entornos en los que resulta necesario, y a la vez fundamental, poseer mas competencias que las estrictamente técnicas.  Su adquisición y actualización se convierte en una tarea, en un compromiso personal.

Al  mismo tiempo, mientras que la automatización, la inteligencia artificial y la robótica reemplazan a los trabajadores, también están creando al mismo tiempo, nuevos empleos, de gran calidad y bien pagados, como por ejemplo, los analistas de web, especialistas de big data, los desarrolladores de aplicaciones o los especialistas en video juegos, entre otros.

La conclusión que cabe extraer es que necesitamos apostar por la innovación en los procesos de aprendizaje y trasladar una parte muy importante de la formación y cualificación a las empresas, una vez que las personas adquieren unas competencias básicas que les permiten realizar ese proceso de aprendizaje autónomo. En España, las anunciadas reformas de la educación y de las políticas de empleo deberían tener muy en cuenta estas recomendaciones para anticipar tendencias de futuro y no tener que, dentro de unos años, recorrer a gran velocidad un camino que ya habrá sido transitado por otros. Ocupar posiciones de liderazgo en el nuevo escenario de la cuarta revolución industrial pasa necesariamente por poner en valor los sistemas nacionales de cualificaciones y los principios básicos de aprender a aprender. Estamos a tiempo de hacer bien las cosas y no perder el futuro.

 

AFEMCUAL es la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones.

Sobre Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL, Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones. Especialista en cualificaciones y políticas activas de empleo. Director general de FP (1998-2005) y director de la Fundación FSVE (2005-2013).

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