¿Jugamos a emprender?

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Sí, ya lo sé.

El título del artículo parece una frivolidad pero os aseguro que no lo es.

Ser emprendedor NO es un juego.

Ojalá fuera algo tan lúdico como eso pero no lo es, aunque lo que sí debe ser es, por lo menos, GRATIFICANTE, y el que diga lo contrario es que, o bien ha tenido experiencias negativas en este sentido -y no ha aprendido nada de ellas- o no sabe lo que significa realmente “emprender”.

El emprendimiento no es, generalmente, un camino de rosas, es cierto. Se trata de una actividad que va a requerir de nosotros un gran esfuerzo y, en muchos casos, también sacrificios de diferentes tipos, pero eso NO quiere decir que el emprendedor tenga que ser un esclavo de su trabajo, ese es uno de los falsos mitos a este respecto.

Una vez escuché una frase (benditas y sabias frases…) que me ha enseñado mucho a comprender algunos de mis errores en este campo del auto-empleo:

“El buen jugador es aquel que arriesga, solamente, lo que puede permitirse el lujo de perder.”

Emprender no es un juego pero, cuando emprendemos, si no lo hacemos con la suficiente inteligencia e información, nos lo podemos estar JUGANDO TODO al no ser conscientes de ello y no ponernos unos límites en cuanto a lo que estemos dispuestos a arriesgar como, por ejemplo:

1) Vida social. ¿En cuánto valoráis a vuestros amigos? porque os aseguro que, cuando solo reciben negativas nuestras para vernos llega un momento que, por muy amigos que sean, dejan de intentarlo y acabamos perdiéndolos.

2) Patrimonio. ¿Estáis tan completamente seguros del éxito de vuestra idea que sois capaces de poner en juego todos vuestros ahorros, vuestra vivienda y cualquier otro patrimonio que tengáis?

Antes de hacerlo pensad por un momento en lo que pasaría si, por cualquier motivo (incluso ajeno a vosotros mismos: competencia, cambio en los mercados, etc.) las cosas no salieran como las tenéis planeadas.

¿En qué situación os quedaríais, vosotros y vuestros seres queridos? Debemos arriesgar solo aquello que no pueda representarnos un descalabro importante en nuestra economía, personal y familiar.

3) Tranquilidad, paz interior. Estoy de acuerdo en que, cuando emprendemos, vamos a tener que dedicar muchas horas y esfuerzos a nuestro proyecto, los problemas van a aparecer como por arte de magia e, incluso, podremos llegar a desesperarnos en ciertos momentos.

Esto es inevitable pero, si se convierte en lo habitual y no hay manera de que recuperéis vuestro equilibrio emocional y una cierta calma en vuestra vida… revisad vuestro proyecto porque eso es señal de que hay algo que NO funciona y, por tanto, será necesario que toméis decisiones para poder continuar de forma sostenible para vosotros.

4) Alegría, buena actitud. Ser emprendedor no tiene que significar estar amargado. Si es así ¿de qué nos sirve tener más responsabilidades y riesgos que trabajando por cuenta ajena?

5) Familia, pareja. He dejado para el final lo que considero más importante de todo y que, a la vez, puede estar relacionado con todos los puntos anteriores.

Uno de los errores más graves en que podemos incurrir como emprendedores es el de olvidar que hay otras personas muy cerca de nosotros que merecen nuestra atención, y nuestra presencia, pero no solo la de nuestro cuerpo sino que deben sentir que son importantes para nosotros; no es suficiente con que lo sepamos solamente nosotros.

Vivir continuamente agobiado por los problemas y por la inestabilidad financiera o emocional solo nos va a ocasionar un cambio negativo en nuestra personalidad, provocando que los demás (especialmente los más cercanos) puedan llegar a no reconocernos como la persona que éramos antes de emprender ¡y tendrán razón! porque habremos cambiado hasta tal punto que estaremos dispuestos a perderlo todo por seguir siendo fieles a nuestro proyecto. Si esto pasa, por favor ¡pensad que algo NO funciona en lo que estáis haciendo! revisad con mucha auto-crítica de qué puede tratarse y, sobre todo, reflexionad sobre si vale realmente la pena continuar con ello.

En ocasiones solo tendréis que realizar pequeños cambios, otras veces deberemos dar un golpe de timón importante o, incluso, abandonar nuestra idea porque todo nos dice que es inviable.

¡Y no pasa absolutamente nada por eso!

Tener que dejar un proyecto siempre será mucho menos doloroso que perder a nuestra familia, a nuestros amigos o empeorar nuestra forma de vida porque, al fin y al cabo, nada nos dice que no podamos volver a emprender con una nueva idea pero, para ello, necesitaremos en muchas ocasiones del apoyo de aquellos a los que queremos, y eso sí que cuesta recuperar una vez lo hemos perdido. 

En el trabajo, como en lo personal, la diferencia entre actuar de un modo u otro la marcan nuestras creencias y nuestras prioridades. Cuanto mejor nos conozcamos y sepamos a qué NO estamos dispuestos a renunciar por ningún motivo, mayores probabilidades de éxito tendremos en este juego que es la vida del emprendedor.

¿Jugamos para ganar o simplemente arriesgamos?

Sobre Chema Montorio

Me apasiona que las personas descubran sus verdaderos potenciales y los hagan brillar, para su propio beneficio y el de los demás, contribuyendo al aumento de su auto-confianza y mejora personal.

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