Ideas religiosas y pensamiento político en el Romanticismo

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Nuevamente aquí, “a pie” del “Word”, con el fin de poneros, y comentaros sobre todo, algo concreto sobre tema histórico, que para eso es lo mío, jejejeje.

Ha pasado ya un mes desde mi última “convocatoria” con vosotros y aquí estoy de nuevo con la idea de comentaros algo y he pensado, leyendo nuevamente mi post anterior sobre el Romanticismo (1), que había algo por lo que volver a él, algo no había quedado claro del post o, simplemente, había que darle otro punto de vista. Y aquí estoy con la letra preparada para ponéroslo por escrito. Vamos a ello con las ideas religiosas junto con las diferentes tendencias políticas unidas o sometidas al Romanticismo.

 

No debemos olvidar que a mediados del siglo XIX había surgido con fuerza, de la mano de Carl Marx, el “Manifiesto Comunista” y eso “estaba de moda” en toda Europa en este siglo. Pero muchos socialistas de la época creyeron que no podían funda una nueva estructura social/política sin una religión y así, tanto Saint-Simon, como Augusto Comte crearon una “religión” con el fin primordial de crear una liturgia establecida y todo ello por el posible detalle de que en Europa existía una fe religiosa provocada, fundamentalmente por las miserias y los desastres que había provocado las guerras napoleónicas. Así podemos entender que este “primer romanticismo” tenía que ser católico y todos los actos, fundamentalmente la Santa Alianza fueron revestidos de un empaque religioso formalista. Pero esta misma actualidad del espíritu religioso puso a las propias iglesias frente a los problemas delicados del momento, es decir, estas iglesias no tenían que decir nada de las formas nuevas de la sociedad, y sobre todo, nada que decir sobre las injusticias sociales y económicas… Gran fenómeno que ya surge en el mismo siglo XIX.

 

Estas iglesias durante este siglo no acabaron de decidirse a tomar una posición nueva y se mantuvieron oficialmente en un conservadurismo prudente, pero en su seno, dentro de ellas se provocaron una serie de corrientes contrarias, ya fueran tradicionalistas o modernistas. Vamos a verlas, pues estas son realmente las bases fundamentales que basan este post tanto las ideas religiosas como las diferentes tendencias políticas del momento.

 

Con respecto a las crisis religiosas, o fundamentalmente sus ideas, hay que comentar que la Iglesia Católica se centró cada vez más, alrededor de la persona del Papa pues era el, definitivamente quien supervisaba los movimientos que intentaban conciliar la libertad y la religión. Este “problema” quiso resolverlo el abate bretón Lamennais con catolicismo liberal.

 

La Restauración política había influido decididamente en las todas las doctrinas cristianas y, por el mismo motivo, la Iglesia Católica aceptó que la sociedad rural, familiar, monárquica y patriarcal era el ideal a mantener, pero muchos sacerdotes jóvenes, alrededor de 1830, comprendieron que una alianza demasiado estrecha entre el Trono y el Altar era peligrosa para la propia Iglesia. De alguna manera había que conciliar el catolicismo con el liberalismo y la sociedad modernista.

 

Junto a este catolicismo liberal del propio abate Lamennais, surge en Europa un catolicismo social el cual estuvo organizado y dirigido por jóvenes burgueses y nobles, los cuales crearon también el catolicismo sentimentalista que confundía la caridad con la limosna… (Así seguimos).

 

Y  con respeto a esta ideas de la religión, junto con esta gran crisis de la propia religión tenemos fundamentalmente, las ideas políticas conservadoras y así junto con la Restauración monárquica aparece el conservadurismo político-religioso y que responde a las tesis de dos pensadores como fueron el irlandés Edmund Burke y le sardo-francés Joseph de Maistre, el éxito de ambos pensadores se basó, fundamentalmente, en que las doctrinas revolucionarias desencadenaban, de manera obvia, en guerras sangrientas.

 

Y no podemos terminar este post sin comentar, de modo breve, por supuesto del pensamiento religioso y político aquí en España en el siglo XIX, y tuvo dos personalidades emergentes tanto el filósofo Jaime Balmes como el extremeño Juan Donoso Cortés. El primero de ellos impugnó duramente el racionalismo existente en España en su obra Cartas a un escéptico en materia de Religión. En la corte de Isabel II jugó un papel moderado, de teórico del conservadurismo. Con respecto al segundo señaló con toda claridad hasta que punto la política exige una previa postura teológica, sobre todo en su obra Ensayo sobre el Catolicismo, el liberalismo y el socialismo.

 

(1) http://www.lanuevarutadelempleo.com/Noticias/el-romanticismo-una-batalla-en-el-siglo-xix

 

Foto: Editorial Marín S.A.

 

Sobre Julio Amigo Quesada

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