Headhunting con mimo será headhunting efectivo

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Lo primero son los empleados, o mejor dicho, los empleados cuya visión sea la misma que la de la  compañía.

 

Cuando  estoy inmersa en un proyecto de headhunting esto es algo que, personalmente, es fácil que recuerde. ¿Por qué? Sencillo: porque no hace tanto tiempo yo era una empleada.

Para mí, el punto de inflexión es la felicidad de la persona que vamos a reclutar. Me preocupo y me ocupo,  no tengo reloj, no existe el tiempo. Tardaré lo que tenga que tardar, hablaré con él/la candidato/a todas la veces que sea necesario. Cuando digo TODAS, creedme, son todas.

Quiero saber si ciertamente vamos en la misma dirección, quiero saber si los valores de los chicos están alineados con los valores de la empresa, quiero saber si “tiemblan” de emoción con el proyecto. Quiero saber qué les mueve, quiero saber que están seguros. Esto, en un Skype no se ve, o puede no verse, mejor dicho, a veces, cinco minutos son más que suficientes sobre todo si como decía la canción “teatro, la vida es puro teatro”.

Quiero saber también si encajan con el equipo, y para eso, si es  posible, me gusta conocer al equipo, o que la compañía me aporte toda la información posible.

Me importa mucho, muchísimo, que cuando les estoy explicando el proyecto saber que estoy siendo sincera, que si estoy hablando de unas características del equipo, que es así. Un equipo, unos valores, un leit motiv que les una, que cohesione al grupo.

Mi trabajo no termina cuando la persona está dentro de la empresa, al margen de que se me contrate para hacer coaching/acompañamiento o no. A

Una vez ya lo comenté, Maribel Peralta, socia de Amancio Ortega me dijo:

“Ana, solo tengo palabras de agradecimiento para todos  y cada uno de mis empleados. Si tengo lo que tengo y soy lo que soy, es gracias a ellos”.

¡¡¡¡Brutal!!!!

Esto es. Respeto, amor, humildad, buenas dosis de humor, empatía.

Empleados seleccionados con amor, como quien elige una pareja, igual. Esto es algo que suelo decir en las “entrevistas” de trabajo que hago: “sed vosotros mismos,  no mintáis. Es como quien está en la calle y finge ser otra persona para que se enamoren de uno. Esto no funciona. Nuestro propio yo tardará más o menos tiempo en asomar, pero aparecerá. Sed auténticos y veremos si surge el “amor”. Si esto sucede, seguramente será una relación con tan buena base que durará mucho tiempo y será bien bonita”.

JUSTO ESTO ES LO QUE QUIERO.

Quiero empleados y empresas “enamorados” entre sí.

Quiero que las personas se levanten cada día pensando: soy muy feliz, me encanta trabajar aquí.

Un empleado contento y agradecido con la compañía, y esto es una  obviedad, la va a a sentir como suya, y esto, creo, es lo que todos buscamos: que los empleados y las compañías tengan los mismos sueños, los mismos objetivos, y que cada día se levanten con suma ilusión para lograrlos.

Buscar la perfección, las cosas hechas con cariño, desde la responsabilidad y el agradecimiento, desde la implicación. Esto, si la gente no está feliz, no va a suceder.

Por mi forma de ser/trabajar los candidatos y yo estamos en continua comunicación, yo soy de la opinión que cuanto más hablemos, más seguros estaremos de que estamos dando el paso correcto.

Quiero a los  chicos felices, porque eso, me garantiza lo máximo posible, como ya he comentado, que mi cliente, la empresa, va a  conseguir sus objetivos, y eso es lo que YO tengo que conseguir: empleados felices y rentables para la empresa.

 

Foto:anaorganic.worpress.com

Sobre Ana C. Vidal-Abarca

 
Adoro a las personas, las risas, la bondad, el positivismo, la solidaridad, el amor, la empatía, la humildad y el sentido del humor.

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