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Hablemos de ventas

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“No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente”

Lewis Carroll

 

Diez meses, el tiempo que ha transcurrido desde mi último post en La Ruta. Os echaba de menos queridos ruteros y aquí estoy de nuevo.

En mi regreso he decidido cambiar ligeramente la línea de mis publicaciones. La base emocional seguirá siendo el pilar fundamental pues mi propósito de vida es colocar a las emociones en el puesto que se merecen, sobre todo a las negativas y entre todas ellas mi preferida por ser la más odiada: la tristeza. Nada nuevo para los que ya me leéis desde hace tiempo.  Para los que no, os pongo en antecedentes con dos artículos de mi anterior etapa en La Nueva Ruta del Empleo: Mi día de mierda y Llorar ensancha los pulmones.

La novedad está en la temática, me voy a centrar en mi larga experiencia como comercial y a través de mis propias vivencias -lo de dar consejos nunca me ha gustado- iré desgranando los entresijos de este apasionante y a la vez descarnado mundo.

Este primer post de “Susana en la Ruta V2” es simplemente una declaración de intenciones. Me resultaba muy abrupto después de tantos meses publicar sin más, sobre todo cuando va a haber un pequeño cambio en mi línea editorial.

A modo de introducción, me gustaría contaros como alguien tímido y que renegaba del sector comercial puede llevar más de una década trabajando en él.

Llegué de rebote por algo tan sencillo como la necesidad de pagar facturas y dar de comer a mi hija. ¡Para qué vamos a mentir y decir que siempre he sido una apasionada de las ventas!

Por formación soy maestra, pero por diferentes motivos no ejercía. Había trabajado dando clases particulares, de dependienta en unos grandes almacenes, de administrativa en una asesoría y junto a un familiar creamos un ruinoso y desacertado negocio de ropa. Vi que no había futuro para los dos, y puesto que yo era la más joven decidí buscar un trabajo por cuenta ajena. Y lo encontré de comercial de una multinacional del sector de la reprografía.

Años antes, una mujer muy conocida y querida en Oviedo, Kike Gómez Haces de  Escuela Europea, me había dicho que mi trabajo ideal era el de comercial. Me espanté, le contesté que ni de broma, era demasiado tímida y que no valía para insistir. Me explicó que estaba equivocada, como la mayoría de las personas. El prototipo de comercial charlatán y pesado ya no era válido y que por eso yo era el perfil idóneo, sabía conectar con la gente, tenía una habilidad innata.

Doce años llevo trabajando como comercial. Al principio fue muy duro, mi timidez me lo hacía pasar muy mal, hasta que me di cuenta que no tenía que luchar contra ella sino convertirla en mi aliada. Aquí empezó mi pasión por la gestión emocional.

Mi debilidad se convirtió en mi marca personal. Soy la comercial emocional. Muchos clientes a lo largo de este año me han preguntado ¿Sabes por qué decidí firmar contigo en vez de con tu competencia? Porque no me has acosado.

Jamás recurro a técnicas agresivas de intimidación, suena exagerado pero os garantizo que para nada. Este tipo de artimañas cada vez son menos usadas pero “haberlas haylas”, como las Meigas.

Artículo tras artículo os iré contando mi trayectoria. Mi primer día de comercial, anécdotas en las visitas de prospección, mi técnica de ventas, mi personal decálogo ético, cómo trabajo la puerta fría y todo lo relacionado con el día a día sobre el duro asfalto.

Para terminar quiero dar las gracias a cuatro compañeros ruteros. Victoria Redondo, ella fue quien me dio la idea de escribir sobre mi profesión. Héctor Trinidad, por la excedencia que me concedió durante todos estos meses y por el apoyo. A Carmen Prada por estar ahí, respetando el tiempo de una amiga y con los brazos abiertos para cuando llegase la hora de cobijarla de nuevo entre ellos. Por último, Antonio Fuentes por esa presencia silenciosa en mi WhatsApp que me recordaba que había personas que me esperaban pacientemente. ¡Gracias de corazón!

Finalizo como siempre lo he hecho, con un vídeo de YouTube. Esta vez no es una canción sino el ejemplo de lo que considero no debe ser un comercial, y de paso nos reímos un poco que es muy sano y oxigena el cuerpo.

¡Gracias por seguir ahí!

Vídeo “El año de la garrapata”

Sobre Susana Álvarez

Rescatadora de sueños, descubro la magia en las emociones

Profesión: Docente por formación, coach por convicción, comercial de profesión. 

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