¿Estás preparado para iniciar el viaje hacia tu nuevo empleo?

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Supón que vas a salir de viaje, elige tú mismo/a el destino. Antes de nada, recopilas información sobre distintas posibilidades y, en función de tus propios criterios, te decantas por uno u otro. Con el auge de las redes sociales, posiblemente las utilices para interesarte y preguntar por el lugar al que te quieres dirigir. Te harás con una guía, indagarás sobre sus gentes -gustos, preferencias, cultura, en definitiva- y, una vez conocido lo anterior, te dispondrás a preparar tu equipaje. ¿Qué me llevo?, ¿el tiempo será estable?, ¿podré hacerme con algo de ropa allí? Vuelves a utilizar las posibilidades que te ofrece internet para buscar información. También preguntarás a conocidos, a aquellos que forman parte de tu red de contactos extensa. ¿Qué te falta? Pues la documentación, en regla y, cómo no, saber si necesitas algún tipo de vacuna. Piensa que no es lo mismo ir aquí al lado, Portugal, que a algún destino tropical.

Vale, pues si hacemos todo lo anterior -y más- cuando queremos salir de viaje, ¿por qué no lo hacemos a la hora de diseñar nuestro proyecto profesional? ¿Por qué nos limitamos a “apañar” el CV y a echarlo aquí y allá, esperando que “suene la flauta”? Además, en lugar de organizar y sistematizar el proceso de búsqueda, solemos acomodarnos y desfallecer al primer intento, “tirar balones fuera” y “culpar al mundo” de todas nuestras desgracias. ¿Para cuándo aceptar nuestra parte de responsabilidad? ¿Para cuándo tomar conciencia de la pertinencia de elegir un objetivo y un plan que me acerque al mismo? ¿Qué tal perfilar una estrategia que me ayude a alcanzar aquello que ansío? ¿Por qué no pensar y redactar un relato que me ayude a “venderme”?

Vamos a ello, pongámonos manos a la obra. Coge lápiz y papel -sí, es obligatorio, hay que escribirlo- y responde a la siguiente cuestión: ¿dónde voy a estar profesionalmente dentro de 5 años? Es nuestro objetivo “gordo”, nuestro destino. Ya tenemos un lugar al que dirigirnos. Igual que cuando nos planteamos salir de viaje. Estaría bien -pero no es obligatorio- que el objetivo profesional surgiese tras realizar un balance entre mi proceso de autoconocimiento -casi ná- y las posibilidades que ofrece el entorno (ahora más global que nunca). Si puedes, más que nada porque luego el plan es más “sencillo” de diseñar e implementar, acótalo lo máximo que puedas. No es lo mismo decir “quiero trabajar de Dependiente de comercio” que “quiero trabajar de Dependiente en tal o cual sección de esta o aquella marca en una localización concreta”. Tras la fase de autoconocimiento ya tendrás claro, entre otros, aspectos tales como cuáles son tus motivos y motivaciones, cuáles son tus intereses, tus valores, tus fortalezas y aquellos puntos que has de mejorar, conocerás tu disponibilidad y habrás tomado nota de aquellas creencias que no te ayudan, mejor dicho, que frenan tu avance. Pues bien, es el momento de indagar sobre la empresa en la que queremos trabajar. Tamaño, ubicación, sector, producto, necesidades de personal, cultura, valores, posibilidades de desarrollo, procesos de selección … Recopila, lo más detalladamente que puedas, toda la información anterior. Se trata de anticiparte, de valorar si vamos a encajar en sus necesidades, de ver si nuestra propuesta de valor se va a adaptar a sus necesidades concretas. Indaga, pregunta, utiliza todos los canales que tienes a tu disposición, también internet y las redes sociales. ¿Conoces a alguien de la empresa? Acércate poco a poco, sin avasallar (LinkedIn puede ser un buen aliado). ¿En qué se diferencia de la competencia? Imagínate trabajando en la empresa. ¿Cómo te ves?, ¿qué funciones te ves desempeñando?, ¿encajas?, ¿cómo te sientes? Trata de vivenciarlo de manera que te sirva para elaborar parte de tu discurso de cara a la entrevista. Recuerda ensayar tu relato. Empieza por familiares y conocidos; incluso por tus hijos. Ha de entenderse. Cualquiera al que se lo cuentes no puede albergar dudas sobre tu yo profesional.

Es el momento de repasar los requisitos que has de cumplir, ¿los tienes?, ¿qué te falta?, ¿tus fortalezas te sirven? Aquello que no cumplas, trata de adquirirlo. La idea es que tu perfil se ajuste “como un guante” a tu perfil objetivo.

Toca elegir estrategia, canales y herramientas para el viaje. Quizás combinar métodos más tradicionales de búsqueda de empleo con estrategias más ligadas al 2.0, al trabajar para que te encuentren, donde explores red de contactos y definas y muestres tu talento (ya sabes, el de las tres C’s: capacidad, compromiso y contexto), tu propuesta de valor, sea lo más aconsejable. La decisión es tuya: u optas por el recorrido tradicional de búsqueda de empleo, por “ir detrás del mismo”, o trabajas en pos de tu proyecto profesional, teniendo en cuenta que es una estrategia más lenta, más a medio-largo plazo. Sólo tú puedes -y debes- tomar la decisión, ya que sólo tú conoces tus circunstancias, sabes si el tiempo y la necesidad apremian o no, sabes con qué herramientas y competencias cuentas… Ahora bien, si puedes, busca ayuda profesional, de alguien que te acompañe y, quizás, puedas combinar ambas estrategias, una más intensiva con otra más lenta, pausada, de ir dejando poso, como la fina lluvia que va calando, de diseño y puesta en práctica de un proyecto profesional que sientas y vivas como propio, que te ilusione -o reilusione-, apoyado en unos valores claros, y con una promesa definida sobre lo que tu cliente/público/empleador va a ganar contigo. Anímate a reflexionar en este sentido.

 NI el CV ha muerto, como atestiguan algunos/as, ni en todas las profesiones parece lo más aconsejable enfrascarse en ir posicionándose en las distintas RRSS. Lo que sí es cierto es que, si no te ven, si no saben que existes, difícilmente te van a comprar/contratar/recomendar. Ahora bien, la visibilidad, el lanzarte a que te conozcan (aunque es mejor que te reconozcan) sólo puede ir detrás de una propuesta clara, y una vez reflexionado sobre a quién te quieres mostrar. En este sentido, si tus destinatarios no frecuentan las RRSS, posiblemente tu canal, tu estrategia de visibilidad, deba tomar otros caminos.

En cuanto a las herramientas y, hasta que el CV “muera del todo” que, no sé si lo veremos, trata de utilizarlo de manera adecuada (junto a otras herramientas). Recuerda que es un documento que ha de dejar meridianamente claro por qué tú frente al resto de candidatos, y para un puesto concreto. La diferencia ha de estribar en tu propuesta frente a otras, en las soluciones que eres capaz de aportar, en los problemas que le vas a solventar/evitar a tu cliente/empleador, y en la manera que tienes de presentarla. Nunca trates de diferenciarte por el colorido de tu CV, por el uso de tipologías o márgenes estridentes. Por el contrario, explica de manera clara, que tú haces las cosas mejor y demuéstralo con actuaciones, competencias o logros. Así mismo, estaría bien que utilizaras algunos “truquis” que te ayuden en tu cometido: si lo envías por email, dale un nombre adecuado al archivo (ej: José Pérez Rodríguez. Orientador Laboral. 666 555 444); aprovecha el “asunto” para posicionarte frente a otros (ej: Oferta de empleo Orientador Laboral Ref:666 - José Pérez Rodríguez. 10 años de experiencia); el correo electrónico ha de ser profesional (nombre + apellidos); bien arriba, una foto reciente, con “tono” profesional (sonríe); no te olvides de enlazar tus redes sociales; el momento de enviarlo también importa (evita viernes y vísperas de festivos); utiliza keywords (aquellas palabras clave que te definan. Si has indagado sobre la empresa y las competencias del puesto, el cruce entre éstas y las que tú atesoras, suelen ser tus keywords); aquello que esté ligado a la oferta a la que te presentas, bien arriba (pónselo fácil al reclutador desde el principio); la experiencia y la formación son importantes pero, no te olvides de tus competencias (redacta las conductas que las demuestran y, si puedes, vincúlalas a logros conseguidos); adapta el currículum a la oferta (por supuesto que hay que tener más de un formato).

Antes de terminar, me gustaría dejarte con algunos “tips” sobre los que te vendrá bien reflexionar:

  • Descubre, desarrolla, muestra (demuestra) y comunica esas competencias que te hacen diferente.
  • No mendigues empleo y atrévete a mostrar tu propuesta de valor.
  • Muestra lo mejor de ti, tu mejor versión. Cuenta aquellos logros alcanzados y las habilidades y competencias puesta en marcha en el proceso.
  • Muestra interés por las novedades de tu sector. Mantente actualizado. Interactúa, comenta, complementa, da tu visión.
  • Recuerda que, si estás en desempleo, tu prioridad es buscar empleo o, mejor dicho, laborar para que te encuentren. No te sobrecargues con tareas y recados que aprovechas a hacer por tu situación actual. Trata de ser productivo.
  • Aprende a gestionar tu red de contactos. Una tabla de Excel te puede facilitar la tarea.
  • ¿Cómo llevas tu presentación profesional? Pide validación a tu entorno. Adáptala a los distintos formatos (RRSS, blog, entrevista, etc.).
  • ¿Cómo están tus valores?, ¿se notan en aquello que dices y haces?, ¿muestras coherencia?, ¿encajan en la cultura de la empresa?, ¿impregnan tu marca personal?
  • ¿Cómo va tu objetivo?, ¿está claro y bien delimitado?, ¿sabes qué tienes, qué te falta y dónde encontrarlo?, ¿has trazado tu plan?, ¿has reflexionado sobre la estrategia?, ¿qué tal los recursos?, ¿y los canales?, ¿podrás solo?, ¿a quién le vas a pedir ayuda?, ¿quiénes serán tus stakeholders?, ¿los tienes identificados?, ¿cuentas con un producto?, ¿en qué es diferente al resto de la oferta?
  • ¿Cuentas con tiempo libre?, ¿lo gestionas de manera adecuada?, ¿lo respetas?, ¿lo conocen los demás?, ¿lo respetan?
  • ¿Crees que necesitas formarte?, ¿harás el mismo Máster que todo el mundo?, ¿sabes dónde encontrar formación que te aporte un plus o una ventaja?, ¿te has planteado que, aparte de la formación, son las competencias las que han ido ganando terreno?, ¿consideras que es necesario estar en beta de manera permanente?, ¿conoces el concepto de Learnability?, ¿cómo va tu PLE?, ¿y tu PLN? El conocimiento de la humanidad se duplica, hoy en día, de manera vertiginosa (lo que en la antigüedad costaba muchos años, hoy ocurre, más o menos, cada cinco). Así mismo, la obsolescencia del mismo obliga a estar en formación de manera constante, en aprendizaje y reciclaje, constante. En este sentido, nuestra propuesta de valor va a depender de nuestra capacidad de aprender, desaprender y volver a aprender, constante.
  • ¿Sueles evaluar tu plan?, ¿crees que existe progreso en el desarrollo de tu proyecto?, ¿pides feed back?, ¿lo utilizas para progresar?, ¿identificas tu responsabilidad?, ¿la asumes y continúas avanzando?
  • ¿Esperas a estar “totalmente” preparado para dar un paso?, ¿crees que es más “funcional” dar un paso -por pequeño que sea- e ir valorando lo alcanzado?, ¿te atreves?, ¿prefieres esperar a que suceda algo?, ¿a que te “empujen” o “tiren de ti”?
  • Tras realizar un inventario personal y echar una mirada al entorno, ¿has realizado un DAFO de tu perfil profesional?, ¿se ajusta a lo que pide tu entorno?, ¿sabes cómo desarrollar o “maquillar” tus debilidades?, ¿y cómo mostrar -sacando pecho- tus fortalezas?, ¿sabrías cómo sacar provecho de las oportunidades que “se están fraguando” ?, ¿tienes una estrategia -de anticipación- para hacer frente a posibles amenazas?
  • ¿Cómo actúas -si es que actúas- ante la incertidumbre?, ¿te anticipas?, ¿te adaptas?, ¿pasas a la acción?, ¿combinas alguna de las anteriores?, ¿por qué?, ¿has probado cosas diferentes que no te lleven siempre al mismo lugar?
  • ¿Te atreves a valorar el valor de tu propuesta?, ¿se ajusta a las necesidades de tus clientes?, ¿las satisface?, ¿qué valor aporta?, ¿emociona?, ¿es útil?

Y bien, ¿vas a continuar haciendo lo de siempre?, ¿te atreves a actuar de manera diferente? Aprovecha tu diferencia para mostrar la persona tan maravillosa que eres.

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