Escenario 2030 de competencias laborales: ¿qué se tiene que hacer?

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El ser humano siempre ha realizado tareas manuales utilizando instrumentos. Desde el uso temprano de huesos de animales, en la prehistoria, a las cadenas de montaje de las fábricas industriales, las personas siempre se han valido de máquinas para hacer mejor las cosas, más rápido y más barato. Sin embargo, a lo largo de la historia, en cada oleada de automatización, siempre ha surgido el temor a la pérdida de los puestos de trabajo. Sobre todo, aquellos puestos relacionados con competencias que pudieran verse afectadas por las máquinas.

Por este motivo, y como consecuencia del auge de las tecnologías disruptivas de la cuarta revolución industrial, cada vez es mayor el número de estudios y análisis que se realizan para tratar de determinar qué empleos basados en competencias humanas se pueden ver afectados por la Inteligencia Artificial, IA, uno de los motores de la innovación tecnológica.

La consultora McKinsey Global Institute [1] ha realizado un estudio fijando el horizonte de 2030, para determinar qué necesitan los trabajadores si no quieren quedarse atrás como consecuencia del cambio tecnológico en ciernes.

El estudio presta atención a cinco categorías distintas de competencias laborales que se utilizan en numerosos puestos de trabajo, a saber, las físicas y manuales, las básicas de conocimiento, las sociales y emocionales y las tecnológicas.

El estudio señala que los trabajadores que presentan, de manera predominante, dos conjuntos de competencias en sus puestos, las físicas y manuales y las básicas de conocimiento, son los que pueden sufrir en mayor medida la presión del cambio tecnológico, si bien no será igual en todas las profesiones.

Las competencias físicas y manuales suelen estar asociadas a numerosos puestos de trabajo poco cualificados, como conductores y trabajadores de las cadenas de montaje, aunque también se presentan, en mayor o menor grado, en trabajos cualificados, como enfermeras, cuidadores de ancianos, electricistas y artesanos.

Las capacidades básicas de conocimiento, como la lectura y escritura básicas, y las competencias aritméticas, se necesitan para empleos como cajeros, servicios al cliente y en general, los relacionados con el proceso de datos de bajo nivel, como mecanógrafos y oficinistas. 

Los cambios en las competencias tendrán efectos distintos en los diferentes sectores. La salud, por ejemplo, experimentará una creciente demanda de competencias físicas, incluso aunque la demanda global pueda disminuir en la manufactura y otros sectores. En cualquier caso, un porcentaje muy importante de las tareas desarrolladas por gente especializada en estas competencias será automatizado.

Los datos ofrecidos en el estudio no ofrecen dudas. Los trabajadores manuales y físicos en Estados Unidos verán reducidas sus horas de trabajo en un 11%, desde 2016 y en Europa occidental, la reducción llegará a un 16% desde las 113 mil millones de horas actuales. Otro tanto ocurrirá con las horas dedicadas a empleos dominados por las competencias básicas de conocimiento, con descensos del 14% hasta 2030 en Estados Unidos y del 17% en Europa, respectivamente.

Sin embargo, el estudio prevé un incremento espectacular de las horas trabajadas en otras competencias, como por ejemplo, las relativas a conocimiento avanzado de lectura y escritura, análisis cuantitativo y estadístico, pensamiento crítico y resolución de problemas complejos. Médicos, contables, analistas de investigación, escritores y editores, forman parte de este colectivo. Las competencias de alto nivel de conocimiento, como las de creatividad, pensamiento crítico, toma de decisiones y proceso de información compleja crecerán con dos dígitos en el horizonte de 2030.

En particular, la demanda de competencia creativa se extenderá a numerosas actividades, incluyendo las estrategias de marketing de alta calidad. Habrá un aumento de las competencias para procesos de tratamiento de información compleja, relacionados con la necesidad de estudiar las tendencias del mercado y el entorno regulatorio directamente relacionado con las operaciones de las empresas, o la necesidad de entender y explicar a los consumidores los detalles técnicos de los productos de la empresa y sus servicios.

Las competencias sociales y emocionales, conocidas como “soft skills”, entre las que se incluyen comunicación y negociación avanzada, empatía, habilidad para aprender de forma continua, gestionar a los otros y la adaptabilidad, van a cotizar alto en el horizonte de 2030. Asociadas a ellas, gestores de empresas, programadores, respuestas a emergencias y orientadores serán perfiles en crecimiento. La demanda de competencias sociales y emocionales en países como Estados Unidos crecerá  por encima del 26% y en Europa occidental se estima que podrá ser un 26%. 

Las competencias tecnológicas, directamente relacionadas con las tecnologías IT, el análisis de datos, la ingeniería y la investigación, se verán recompensadas porque las empresas van a solicitar más desarrolladores, ingenieros, especialistas en robots y expertos científicos. Claramente serán los trabajadores con competencias técnicas los que en el horizonte de 2030 experimentarán el aumento proporcional mayor en la demanda, casi un 60% en Estados Unidos y un 52% en Europa. Estimaciones que incluso podrían quedarse por debajo de la realidad, según apuntan los autores del estudio.

Estos tres conjuntos de competencias serán esenciales para que las personas no queden excluidas del mercado laboral por las máquinas de IA. Esto significa que en el horizonte de 2030 la demanda de trabajadores de alto nivel de competencia aumentará, en tanto que el proceso de desplazamiento (la pérdida de empleos o la existencia de insuficientes puestos) se concentrará principalmente en los trabajadores de bajo nivel de competencia, continuando así una tendencia que aumentará las desigualdades de rentas y reducirá el número de empleos de salarios medios. 

Elías Amor Bravo

Presidente AFEMCUAL*

*AFEMCUAL es la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones.

 

[1]     Ver al respecto, https://www.mckinsey.com/featured-insights/future-of-organizations-and-work/skill-shift-automation-and-the-future-of-the-workforce

 

Sobre Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL, Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones. Especialista en cualificaciones y políticas activas de empleo. Director general de FP (1998-2005) y director de la Fundación FSVE (2005-2013).

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