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Eres una obra de arte

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Se define arte como el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario.

Mediante recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones.

 

Y leyendo esta definición, yo me pregunto, ¿Y acaso no serías tú también una obra de arte en toda regla? Porque tú eres una producción maravillosa que, para colmo, tiene la asombrosa capacidad de crear. Creas con tus pensamientos, acciones y palabras. Por eso no tengo la menor duda, generas arte y eres una obra de arte.

 

Si fueras pintura, pertenecerías a múltiples estilos. Serías realista, fuera de toda norma y lleno de crudeza y obscenidad en ocasiones. También neoclásica, en esas épocas que necesitas orden y estabilidad. Hay veces que la vena surrealista te invade y te vuelves creativo transformando la realidad a tu propio estilo, libre de toda atadura social. Y cuando el cubismo llega, empiezas a ver múltiples perspectivas de tu mundo que otros son incapaces de ver. Un paseo por el campo sacaría tu lado más impresionista y en esos momentos en los que te sientes bien, ¿Por qué no un poco renacentista? Un buen autorretrato no hace daño a nadie. Pasarías del color al blanco y negro como si nada, del lápiz al óleo dependiendo con qué pie te levantes y sería la batidora emocional de tu corazón quién decidiera que norma has de seguir.

 

Si fueras una escultura, estarías hecha de arcilla, moldeable con tus propias manos y a la que modificarías una y otra vez perfeccionando tu figura con el paso del tiempo. Pasarías al mármol buscando perdurar, hacerte impenetrable y creyendo que nada ni nadie podría hacerte cambiar, hasta que te dieras cuenta que el mármol también puede esculpirse. Unas veces serías una gigantesca escultura egipcia, imperturbable y admirada por todo el mundo, y otras una pequeña talla de jade, minuciosa y complicada, que muy pocos se atreverían a comprar. Fría piedra u hormigón, o dócil arenisca y madera. ¿Cuál sería la mejor opción?

 

Si fueras literatura, la prosa y el verso se alternarían. Rimarías sin parar en tus charlas interiores llenas de amor, dudas y esperanza e intentarías mostrar la simpleza de un buen relato corto a los demás. Unas veces pura ficción y otras un libro de autoayuda. Porque la novela realista la dejarías para ti, explotando tus emociones en cada capítulo. Unas veces tu léxico sería indescifrable y otras un libro infantil. Concebirías tu vida como un drama shakesperiano y como una comedia de Miura porque en la mezcla perfecta está el equilibrio, ¿verdad? Te importaría menos la forma que el fondo y centrarías todos tus esfuerzos en ser comprendido por quien tenga la suerte de leerte. Poesía en la nostalgia y Delibes en tu realidad más cruda.

 

Si fueras arquitectura, serías majestuoso. Combinarías todo tipo de materiales a medida que la estructura fuese creciendo. Amplio y funcional por momentos, barroco y detallista otras veces, serias tu propio banco de pruebas particular sin miedo a modificar estructuras preestablecidas. Pero buscarías construir esa pequeña habitación tuya, minimalista, cerrada a cal y canto, que los demás solo conocerían de oídas y nadie sabría su ubicación real, solamente tu. En tu majestuosidad, maravillarías al mundo con esa belleza exterior a la que tanto tiempo has dedicado y sorprenderías a todos cuando descubrieran la calidez de tu interior. ¿Una habitación para los trastos? Seguro que tendrías una, ¿no es cierto?

 

Si fueras música, tus emociones se dispararían. Melodía y ritmo a partes iguales. No tendrías un estilo definido ya que dependería del momento del día. Desde un clásico de los Beatles, pasando por una sinfonía de música clásica, a un hit de Bruno Mars. Tus emociones dirigirían la orquesta, dejándote llevar. Versos de Bob Dylan, Serrat o, (¿por qué no?) letras absurdas y sin sentido. Puedes ser todo eso y mucho más. Arte en forma de susurro o de malabarismo vocal, pero siempre desde el corazón.

Si fueras danza, mezclarías estilos y el arte y la pasión fluirían por cada poro de tu ser. A veces a ritmo de tango, intenso y sensual. Otras veces tu cuerpo vibraría con la salsa o el flamenco, en un frenesí de emociones que no querrías controlar. Te dejarías llevar por la belleza de la danza clásica en esos momentos de querer estar contigo mismo sin importar a quien pueda resultar aburrido tu particular manera de expresarte con tu cuerpo.

 

Si fueras cine, vivirías siempre al límite. Poder ser Indiana Jones y el Marlon Brando del Padrino al tiempo. Unas veces, una película de ciencia ficción y otras, un intenso drama. Pero en la tragicomedia te mueves mejor, lo sé. Orgulloso como una gran superproducción e íntimo y arriesgado como el cine independiente mezclando a la perfección tu lado más oscuro y ese punto de loca comedia. Interpretarías desde las tripas, llegando a emocionar a tus espectadores particulares y otras veces, darías más papel a los secundarios quedándote en un segundo plano, porque generoso eres un rato.

 

Eres puro arte y no te percatas de ello. Un compendio de emociones que transforma tu mundo con sólo existir en él. Creador compulsivo capaz de vislumbrar tanto la belleza que te rodea como su lado menos amable pero sin dejar de inventar nuevas formas que hagan de tu creación un lugar distinto al de todos los demás.

 

Tu obra es única e irrepetible porque tú eres único e irrepetible. Es simplemente una hermosa extensión de ti. A veces llena de belleza y otra inmersa en tus propios demonios personales, pero hermoso al fin y al cabo. Eres tu propia obra de arte, de eso no tengas duda. Y quizá cuando te hagas plenamente consciente de este hecho, dejarás de conformarte con ser una obra inacabada y te pondrás manos a la obra, como el artista que sabes que eres.

 

Recuerda…. Eres una obra de arte preciosa.

 

 

Fotos:pixabay.com

Sobre Óscar Montejo

Soy una persona apasionada por el crecimiento personal y a partir de mi propia experiencia trato de ofrecer un enfoque diferente a todos aquellos que puedan necesitar un cambio vital y no sepan por dónde empezar. 

 

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