Eres pura potencia

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O si prefieres puro potencial, como mas te guste. ¿Qué quiero decir con esta frase tan contundente?

Que potencialmente puedes ser lo que quieras y crear en tu vida lo que desees. ¡Ya estamos! Otro de esos new age que viene a contarme milongas que no se las cree ni él…. Seguramente alguno de vosotros habrá llegado a una conclusión similar. Digamos que creer en la potencialidad del ser humano se ha convertido para muchos en algo ya no sólo imposible, sino risible también. Quizá se deba a esa tendencia humana tan característica como es la de extremar todo. O eres de derechas o de izquierdas. Si eres del Madrid es obligatorio odiar al Barcelona. Si tu vecino no opina como tu, no es de fiar y además, se equivoca. Y si te cuentan algo que no eres capaz de comprender o sentir, es una estupidez. Y aquí estamos, convencidos de estar repletos de miles de límites que nos sirven de excusa perfecta para culpar al mundo por no poder alcanzar nuestros sueños o ilusiones. Echar balones fuera, vamos. Luego hay otra vertiente que tiende a racionalizar absolutamente todo convencidos que pueden demostrar con una rotunda certeza que afirmar algo así es poco menos que una herejía propia de alguien con un bajísimo nivel cultural, olvidando que muchos de ellos profesan algún tipo de religión las cuáles centran su mensaje en algo tan maravilloso e irracional como la fe. Tener fe no es más que creer en algo sin más pruebas concluyentes que sentir en tu fuero interno que es verdad, al menos para ti. Y eso debería de valer cuando escuchamos mensajes que lejos de intentar humillar o dañar a alguien, sólo pretenden sacar de nosotros ese maravilloso puntito de positividad que a medida que pasan los años vamos perdiendo en favor de “ lo que es real, no simples pajas mentales”.

Pues amigos míos, mi paja mental de la semana es que potencialmente podemos hacer cualquier cosa. En nuestra infancia somos un cuaderno en blanco, sin nada escrito. Un niño sueña a lo grande. Quiere ser futbolista pero no uno cualquiera, el mejor. Está convencido que aunque aún no ha descubierto la manera, hay gente que puede volar (ya descubrirá cómo). Que un tipo barrigón y barbudo viene todos los años y le colma de regalos, a él y a todos los niños del mundo, en una sola noche. Porque creen en la magia. Creen en lo que nosotros llamamos imposibles, del mismo modo que nosotros lo creímos en su momento. Son pura ilusión ilimitada y ,¿qué hacemos en ese estupendo librillo que aún está escrito? Lo empezamos a rellenar por ellos. Vamos metiendo en su cabecita ideas como “eso es imposible”, “deja de pensar estupideces” o “ la magia no existe, deja de decir tonterías”.

Y terminan por dejar de creer. Se autoconvencen que sus antiguas verdades eran erróneas y que las nuevas son las correctas. ¿Por qué? Porque a quien más quiere y admira así se lo ha dicho. Y no quiere defraudarle. Resulta curioso cómo el amor y ese afán de protección por aquellos que amamos termina por ser el mayor destructor de sueños que existe.

Vamos imponiéndoles límites que lejos de ser suyos, nos pertenecen. Limitaciones a las que hemos llegado a lo largo de toda una vida y que hemos creído como ciertos sin darnos cuenta que ellos son otras PERSONAS, diferentes a nosotros. Y en consecuencia, por sí mismos deben descubrir sus propias verdades y no alimentarlos desde niños con creencias que no son suyas. Es un triste bucle que se repite una y otra vez hasta que un buen día, alguien decide cortar la cadena. Bien puede ser el propio niño quién en un momento determinado se plante y diga : se acabó, sí puedo hacerlo y voy a hacerlo. O bien puede ser ese referente lleno de amor al  que admira quién le haga ver que puede conseguir  todo lo que se proponga. De ahí surgieron Einsteins, Nadales, Hopkins y demás ilustres personajes que a lo largo de la historia consiguieron ser ejemplo y referente para otros haciéndoles ver que no hay nada imposible. Ésto no quiere decir que por arte de birlibirloque su “magia” aparezca y no deban hacer nada más. Son un ejemplo porque se superaron constantemente cuando las dificultades les azotaban una y otra vez. No dejaron de creer y la pasión desmedida que sentían por aquello que decidieron hacer posible, les levantaba del suelo cada vez que el golpe les dejaba K.O y sin ganas de continuar.

Estoy convencido que sentían esa potencialidad por todos los poros de su piel. Que eran conscientes que al final del camino les esperaba su yo verdadero y esa idea tan abstracta es adictiva y hace que deseemos continuar aunque flaqueen las fuerzas. No creo que se planteasen ser modelo o ejemplo de nadie en ningún momento. Pero lo fueron, no por lo conseguido, sino por darnos la demostración palpable de cómo poder hacerlo cada uno de nosotros. Vale, la física no te interesa un clavel y no eres un alarde deportivamente hablando,precisamente. Pero hay algo dentro de ti que te grita continuamente para llamar tú atención. Algo que con sólo pensarlo te acelera el corazón y te pone el cerebro lejos de donde estás. Algo que es más que un loco sueño y tu lo sabes. Pues ese es tu camino y sabes que no es imposible, por mucho que durante años te hayas convencido de ello. Desarrolla tu potencia. Hazla visible. Cree en ella. De este modo te garantizo que, por fin, todo cobrará sentido.

Sobre Óscar Montejo

Soy una persona apasionada por el crecimiento personal y a partir de mi propia experiencia trato de ofrecer un enfoque diferente a todos aquellos que puedan necesitar un cambio vital y no sepan por dónde empezar. 

 

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