En algún lugar entre mi obligación y mi voluntad

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“Todos somos necesarios, pero nadie es indispensable” (Anónimo)

Recuerdo perfectamente la primera vez que me paré a reflexionar sobre esta frase. Era el año 2010 y yo estaba dando mis primeros pasos profesionales, cuando en uno de esos típicos debates de media mañana salió a la luz el tema de las injusticias profesionales. En ese momento, uno de mis compañeros explicaba lo abusivo que resulta a veces el trabajo para aquellos que se rompen los cuernos a diario aportando incluso más de lo que se les pide, mientras que otros, aprovechándose de los primeros, tienen un rendimiento inferior a lo requerido.

Centrándonos en los primeros, son circunstancias en las que no solamente te sientes plenamente dueño y conocedor de tu parcela de responsabilidad, sino que el nivel de implicación junto con el desarrollo y la evolución que tu departamento ha experimentado gracias a ti quizás refuerce la idea de creer que eres irremplazable. No obstante, lamento decirte que sí lo eres. De hecho, los grandes avances en el campo de la formación a lo largo de los años nos han ayudado a reducir el tiempo que una persona sin apenas experiencia necesita para aprender y asumir un puesto aún partiendo desde niveles mínimos. Con esto lo que quiero decir es que es cuestión de tiempo que alguien pueda asumir tu misma responsabilidad alcanzando logros similares a los que tú has conseguido, lo que te haría una persona totalmente prescindible.  

¿Quiere esto decir que debemos bajar la guardia y reducir nuestro nivel de implicación por el trabajo? Yo voy a hacer hincapié en un factor clave que puede influir no sólo en el rendimiento, sino también la motivación de los empleados: el reconocimiento. Como sabes, existen diversas formas de acreditar el trabajo de un empleado: por incentivos monetarios, por promoción, por gestos verbales y públicos o por recompensa de fracasos productivos, entre otros.  

Yo te pido un momento de reflexión: me gustaría que me dijeras si percibes que tu nivel de compromiso y dedicación por tu trabajo y, en consecuencia, por la empresa, está directamente relacionado con el feedback que recibes de tus superiores. Para los que habéis respondido un rotundo no, quizás no lo percibís, pero suelen ser factores que van claramente de la mano. De hecho, existe una preocupación cada vez mayor por parte de las empresas por fidelizar a sus empleados. Ésta no sólo va orientada a mantener el compromiso y evitar así la rotación de personal, sino también a la creación de una plantilla cualificada y a la vez estable. Conceptos recientes hacen referencia a todas esas prácticas en equipo con el término: retención del talento.

Pero, ¿es el reconocimiento un factor objetivo o depende de cada persona? En mi opinión, es un elemento puramente subjetivo. No solo desde el punto de vista de quien reconoce, sino también desde la perspectiva del trabajador. Cada uno de vosotros tenéis una forma propia y personal de ver las cosas. Muchos, sin ser conscientes, estáis muy alejados de la realidad y puede ocurrir que, equivocadamente, implantéis como universal vuestro criterio.

Te pondré un ejemplo para que sepas a lo que me refiero: no hace mucho tiempo, un profesional que estaba participando en uno de nuestros procesos, aseguraba firmemente haber contribuido más positivamente que sus compañeros en un proyecto de implantación de un sistema de gestión en el que habían colaborado, además de él, otras cuatro personas más. Cuando le pedí los motivos que probaban su buen hacer y el liderazgo que éste había asumido, se limitó a aportar argumentos que iban orientados a la dedicación, esfuerzo e implicación que él había tenido en la tarea desmereciendo a aquellos que no habían invertido horas extra ni se habían comprometido con acortar plazos y lograr el éxito en un tiempo récord.

Pero, ¿quiere eso decir que él, por haber dedicado más tiempo, interés y compromiso por el proyecto es mejor que el resto? ¿Acaso debe ser su reconocimiento mayor? ¿Están sus compañeros faltando a su obligación por no invertir más horas de las que componen su jornada laboral?

Siendo justos, desde el momento en el que ellos han cumplido con su horario y, además, han demostrado dar el cien por cien en ese margen de tiempo, no sería apropiado desmerecer su labor. No obstante, y haciendo referencia al trabajo extra que el candidato dice haber dedicado, ¿es su responsabilidad? ¿Cómo puede controlarse lo que realmente has hecho si no es por el resultado de un proyecto? ¿Y qué pasa con la inversión de tiempo de proyectos que finalmente han fracasado?

Llegados  este punto, entenderás que cada persona tiene su propio nivel de exigencia. No podemos pedir a todo el mundo que se adapte a nuestra escala. No solo porque la escala de tu compañero es distinta, sino porque puede que tú estés equivocado.

La empresa te reconocerá todo aquello que, de una u otra forma, tú te hayas encargado de hacer ver a tus superiores. Y con esto no me refiero solo al resultado, sino también al proceso que conlleva tu trabajo. Y si aceptas un consejo, jamás descalifiques a un compañero para destacar tu buen hacer. Existen infinidad de motivos que argumentan por qué mereces ser reconocido sin necesidad de criticar a nadie.

Ten paciencia y no te adelantes… Al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar

Sobre Carla García-Mori

 

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