Ellas, nosotras, todas

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“Gracias al trabajo la mujer ha superado la distancia que le separaba del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa”

                                                                                                          Simone de Beauvoir, escritora.

 

A lo largo de la vida laboral las mujeres siguen teniendo más dificultades que los hombres, no solo para acceder al mercado de trabajo, sino también para mantener un empleo. Todavía hoy, ser mujer implica tener que superar muchos obstáculos y aunque se haya avanzado mucho y se hayan conseguido grandes luchas, aún se siguen viviendo situaciones de discriminación, violencia y desigualdad de trato solo por el hecho de nacer mujer.

El 8 de marzo se celebra desde hace algo más de cien años el Día Internacional de la Mujer en una jornada en que las calles y nuestros corazones se tiñen de violeta en conmemoración de aquel día de 1908 en el que las trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York se declararon en huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo que sufrían. Las obreras ocuparon la fábrica encerrándose dentro. El dueño no aceptó la iniciativa de protesta, cerró las puertas y prendió fuego. En el interior murieron abrasadas 129 trabajadoras que reivindicaban sus derechos.

Soy orientadora laboral y cada día entrevisto a personas desconocidas, hombres y mujeres con un factor común: el desempleo. Tengo que añadir que en cuestiones de empleo la desigualdad sigue marcando tendencia.

En el ámbito laboral todavía hay mucho por hacer en cuestiones de género.

Las cifras no cambian y en tiempos de crisis, el paro sigue en aumento en mayor proporción entre la población femenina.  La escasez de políticas de igualdad no ayudan  y esto provoca un aumento de las diferencias salariales entre hombres y mujeres, empleos precarios y condiciones laborales que incumplen, en muchas ocasiones, la legalidad.

La OCDE en su último estudio hace hincapié en que la brecha de género se hace más grande en los países, entre ellos España, que mantienen diferencias de salarios y poca oferta en guarderías por ser la mujer la que queda relegada al cuidado y la atención de los hijos en el hogar en detrimento de su carrera profesional u oportunidades laborales.

Tradicionalmente la mujer ha venido desarrollando el rol de cuidadora, madre y esposa. Ese rol de “madre y ama de casa” la ha separado de manera fulminante del ámbito laboral, público y productivo que acostumbraba a desempeñar el hombre a diferencia del trabajo reproductivo que ha realizado mayoritariamente la mujer durante años.

Hace algunas décadas y desde la incorporación de la mujer al mundo laboral  hemos presenciado importantes cambios dentro del mercado de trabajo que han flexibilizado las rígidas estructuras sociales, que han ido evolucionando y modificando nuestros hábitos y nuestro entorno.

La existencia de matrimonios a edad más avanzada, la planificación familiar, el descenso del número de hijos, la independencia de la mujer en el ámbito de la pareja, el mayor acceso a una formación media y superior, la externalización de los servicios personales (servicios domésticos, guarderías, canguros, etc), el incremento del gasto familiar o el aumento de la tecnología doméstica son algunos ejemplos de las consecuencias de la participación de la mujer en la vida laboral.

Las tareas domésticas generan desigualdad y la conciliación también es desigual en proporción de carga con respecto al hombre. Las mujeres que están trabajando y compaginan, como pueden, trabajo, hijos y casa, van con la lengua fuera por llevar casi o prácticamente todo el peso de la llamada “conciliación de la vida familiar y laboral”. Todo esto se traduce en la discriminación laboral existente.

Son muchas las mujeres trabajadoras que reducen jornadas, piden excedencias o dejan de trabajar para dedicarse durante algunos años al cuidado de sus hijos. Estas ausencias laborales son en muchas ocasiones voluntarias y otras veces vienen impuestas porque no les queda otra. Pasados esos años volver o buscar un empleo les hace ver el abismo.

Si ellas son las que se ausentan, si ellas son las que llevan el peso de la maternidad... aumentan los contratos a tiempo parcial, bajos salarios debido a las reducciones de jornada, excedencias para el cuidado de los hijos, mayor desempleo entre la población femenina, trabajos de peor calidad, falta de proyección y poco tiempo para el desarrollo personal y profesional.

La discriminación laboral persiste en datos como el desempleo, la desigualdad de salarios, el liderazgo, los tipos de contrato, en las ofertas de empleo, en la selección, en la evaluación, en los ascensos, en la contratación o en el despido del personal.

Según los datos del último informe publicado por FEDEA (Centro de Estudios de Economía Aplicada) en España se ha alcanzado prácticamente la media europea de mujeres que se han incorporado al mundo laboral, sin embargo no deja de ser curioso que en proporción con los hombres a nivel educativo, ellas tienen más estudios y ellos más trabajo.

Los resultados son concluyentes y encontramos mujeres mejor formadas, con una elevada tasa de paro, peor remuneradas, sobrecualificadas o estancadas a nivel profesional por tocar el denominado techo de cristal.

Los tiempos están cambiando pero todavía van demasiado despacio. Hay que reformular leyes para equiparar derechos como es el caso de los permisos de maternidad/paternidad. Elaborar políticas públicas que favorezcan la igualdad entre hombres y mujeres y promover cambios sociales y culturales que garanticen dicha igualdad. Conciliación para ambos sexos de una forma más equitativa y corresponsabilidad.

Ayer se celebraba el día Internacional de la Mujer, un día que invita a la reflexión, a la protesta y a la reivindicación. Un día para conmemorar la lucha feminista y agradecer a todas aquellas mujeres que han defendido los derechos de las mujeres. Un día en el que hacemos más evidente  la importancia de luchar por la igualdad de derechos y mismas oportunidades entre mujeres y hombres recordando que aún hoy no se han alcanzado.

Ayer 8 de marzo fue además el DÍA SIN MUJERES en el que organizaciones feministas y en pro de los derechos humanos convocaron un paro mundial bajo el lema “si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras”.

Asistimos una vez más a una jornada emocionante e histórica en la que podré decir, esta vez, que yo estuve ahí.

Fuentes:

Las mujeres en el trabajo: tendencias 2016. OIT (Organización Internacional del Trabajo).

La incorporación de la mujer al trabajo provoca cambios en el mercado laboral del s.XXI. Informe Randstad 2004.

Panorama de la educación. Indicadores de OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Sobre Marta Chica

Licenciada en Psicología y de profesión Orientadora laboral.

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