El poder limitante de la envidia

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“La envidia es el cáncer del talento. No tener envidia es un privilegio de salud que debe agradecerse a los dioses más que la salud física”

Ignacio Manuel Altamirano (escritor mexicano)

La envidia puede ser una de las emociones más limitantes que existe junto con el miedo.  A mi entender la persona que sufre de envidia no sólo desea lo que tiene el otro, desea ante todo que al otro le vaya mal.

No nos engañemos. La “envidia sana” no existe. Es un eufemismo. Otra cosa muy diferente es que seas capaz de focalizar ese sentimiento hacia áreas de mejora personal. La envidia como tal es el deseo de poseer y de despojar al otro de esa posesión (material o no). Es puro resentimiento y rabia y eso nunca es sano.

La persona envidiosa desea lo que no tiene y eso le provoca tristeza, frustración e ira. Incluso puede llegar al odio más extremo.

Las relaciones personales que se establecen en el ámbito profesional son un excelente caldo de cultivo de la envidia. Siempre, y digo siempre, habrá alguien que envidie a otro. Es una emoción humana difícil de controlar y dirigir. Pocas personas se alegran de que a otros les vaya bien y tengan éxito. Eso requiere de una madurez y de unos valores superiores a lo meramente superficial.

Sólo el que ama a la vida, la belleza de lo simple y practica la generosidad y gratitud como leitmotiv de su vida puede superar ese sentimiento de amargura y dolor que provoca la envidia.

El que es envidioso casi nunca lo acepta y de hecho lo niega. Es muy difícil aceptar que carecemos de algo y que además deseamos el mal del otro para obtener lo que nos falta.

¿Eres envidioso? Mejora tu autoestima y valora tus capacidades. Analiza y pon en valor tus puntos fuertes. Pon el foco en ti y concéntrate en lo que puedes conseguir con tu esfuerzo sin compararte con nadie. Intenta aprender del otro en lugar de envidiarlo. Observa su comportamiento y sus actitudes con ánimo de superarte y mejorar tu situación. Responsabilízate de lo que no te guste de ti e intenta cambiarlo. No gastes energía envidiando mejor gástala aprendiendo y mejorando.

¿Sufres la envidia de otros? Para empezar el problema no es tuyo es de la otra persona. No entres en su juego y no te enfrentes al envidioso. Gastarás energías y seguro que lo niega. Intenta ser amable y no lo tomes como algo personal. Si la persona es cercana no demuestres ningún tipo de interés hacia esas actitudes envidiosas. Si la persona no es cercana es mejor alejarse y no tener ningún contacto. Recuerda que la energía negativa se contagia.

Lo que dicen los expertos sobre la envidia

En el año 2010, el catedrático de economía Antonio Cabrales de la Universidad Carlos III de Madrid publicó el estudio Causas y consecuencias económicas de la envidia para intentar descubrir el origen evolutivo de la envidia y probar de forma teórica los posibles efectos de la misma en las empresas.

El concepto de envidia empleado en este estudio es el que se conoce en términos técnicos como "aversión o miedo a la desigualdad".

Parece ser que los individuos están dispuestos a gastar recursos de todo tipo con tal de reducir las diferencias de bienestar material respecto a otras personas.

Según esta hipótesis, la envidia puede tener su origen en el hecho de que los recursos que se obtienen en el trabajo, por ejemplo, se utilicen después en algún tipo de conflicto interpersonal. En estos casos, es importante haber acumulado más recursos que el contrario, de manera que la victoria no solamente dependería de tener mucho, sino de tener más que el otro.

Algo que se apunta en el estudio es que hay muchos fenómenos del mercado de trabajo que son más fáciles de entender una vez que tenemos presente la envidia. Por ejemplo, las promociones internas o los abanicos salariales de los trabajadores están más comprimidos en las empresas de lo que se esperaría si simplemente se considerara la productividad de los individuos.

Según Antonio Cabrales, los efectos de la envidia se pueden observar en la compresión de las escalas salariales, en promociones más lentas de lo que sería recomendable por cuestiones de eficiencia y en que los abandonos de la empresa de personas de mayores calificaciones pueden tener efectos serios en los que se quedan.

A partir de ahora podrás entender muchas de las actitudes que se observan en las empresas entorno a los favoritismos y sabotajes profesionales.

Para finalizar te dejo con una genial fábula de Esopo (filósofo griego) que ilustra muy bien el concepto de envidia.

La serpiente y la luciérnaga

Cuenta una fábula que en cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla.

La luciérnaga pudo huir durante el primer día, pero la serpiente no desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se detuvo y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas?

No acostumbro conceder deseos a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar, contestó la serpiente.

¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? Preguntó la luciérnaga

¡No!, contestó la serpiente.

¿Yo te hice algún mal? Preguntó la luciérnaga.

¡No!, volvió a responder la serpiente.

Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?

 ¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la serpiente.

 

Fuente: Universidad Carlos III de Madrid. Estudio del catedrático de economía Antonio Cabrales “Causas y consecuencias económicas de la envidia” 2010.

 

Foto: unsplash.com / Photo credit: Jason Rosewell

Sobre Marc Vigilante Muñoz

 

Profesional de Recursos Humanos con extensa trayectoria en puestos de responsabilidad en el área de RRHH de empresa. Especializado en Capital Humano y Desarrollo Organizacional. Convencido de que las personas son la clave del éxito de cualquier organización.

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