El poder del automotivado

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La inteligencia múltiple no es cosa de hoy precisamente; sin embargo, parece que al ponerse de moda las críticas a los sistemas educativos tradicionales vuelven a ponerse en titulares teorías más que contrastadas y maduras como esta.
 

Parafraseando: “Si juzgas a un pato por su habilidad para trepar árboles pasará toda su vida pensando que es un inútil”. Frases como esta están volviendo a oírse y cada vez que se pronuncian se me revuelve un poco la tripa rancia.

Exageraciones aparte, de entre estas inteligencias, la “emocional” parece la más famosa o importante por su peso en las relaciones interpersonales. En este artículo me gustaría destacar la importancia de la capacidad de automotivación como elemento fundamental de la tan manida “inteligencia emocional”. Esa capacidad de la persona de ser su propio fin y medio, de bastarse y sobrarse para agarrar el toro por los cuernos y convertirse en el dueño de su propia vida.

 

Porque parece que la motivación ha de tener raíces extrínsecas, es decir, venir dada por recompensas, sueldos, reconocimientos, compañerismo, etc. Y parece también que si los profesionales de los recursos humanos no dan esta motivación extrínseca todo falla. No digo que no sea importante, es más, la motivación extrínseca es fundamental, tan solo intento resaltar la comodidad de lo políticamente correcto, del “que me incentiven”. Luego vienen los burnouts, los cansancios, los “mi jefe, que es un energúmeno”, los “balones fuera”, las bajas por depresión y las culpas, que siempre son de otros. Que sí, que hay condicionantes externos, pero no son lo único.

La automotivación es un concepto que viene de atrás, ya Goleman en su bestseller (1996) sobre inteligencia emocional habla de ella. La automotivación se refiere a la habilidad o capacidad que tiene una persona para estar entusiasmada e ilusionada por sí mismo en orden a conseguir un objetivo o satisfacer un deseo, sin depender de agentes externos. Destacar que los objetivos son un factor fundamental de la automotivación, sin ellos todo depende de fuera, incluidas la satisfacción y la felicidad.

Una persona automotivada es capaz de:

-Dominar sus estados de ánimo y mejorarlos.

-Mejorar su capacidad de liderazgo porque la positividad es contagiosa e influye a otras personas.

-Aumentar su productividad y creatividad.

-Cambiar la manera en que se ve el mundo para adaptarse a realidades que le son más beneficiosas.

-Mejorar en la autoestima.

-Conseguir mejoras en la flexibilidad. Cuando el entorno cambia una persona automotivada es más propensa a adaptarse.

-Ser constante. La persona automotivada está enfocada en sus objetivos por lo que tiene menor tendencia a desviarse de sus objetivos y no se da por vencida.

No, no es un superpoder.

Es naturaleza,
Sentido común,
es ciencia,
supervivencia,
y es despertar.

Lo que ocurre, según Goleman (1996), es que a veces los condicionantes externos negativos pueden ganar y anular la capacidad innata de automotivación que cada uno tiene por el simple hecho de ser un ser humano.  Ser consciente de ello es el primer paso para conseguir que la motivación nazca de dentro y no se convierta en un mercenario alimentado por otros.

Si la motivación es tuya;
si los objetivos los pones tú;
si dónde estás es solo el contexto;
si ves a tus compañeros como facilitadores;
si lo que vives lo disfrutas porque lo deseas;
si los problemas son circunstanciales;

 

¿Qué puede pararte?

 

Foto:pixabay.com

Sobre Juan Carlos Fernández Suárez

Soy licenciado en Derecho y Máster en Direccióny Gestión de RRHH por AEDIPE/Cám. Comercio Gijón; he descubierto en la gestión de personas una vocación de manera inesperada y creo firmemente en el valor de compartir conocimientos.

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