El mar emocional de los momentos laborales

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¿Pueden existir similitudes entre el Dragon Khan de las emociones de una persona desempleada y el de una ocupada en mudanza laboral

El trabajo para toda la vida desapareció, por lo que sabemos que habrá varias transiciones y momentos de cambio en los que vamos a estar a un lado del continuo, o al otro, o en medio, o en periodo de adaptación al uno o al otro, y podemos ver que el vaivén de sentimientos, puede ser muy similar en algunos de los tramos del camino.

Es el mar emocional de los momentos laborales.

Sube la marea: La emoción de una ilusión

  • En búsqueda de empleo: te llaman de una oferta que te encanta, te citan para una entrevista… después de tanto tiempo, esa empresa te seduce, es factible, es accesible esta oportunidad. Ilusión. Con prudencia, que ya somos perro viejo, pero ilusión.
  • En transición laboral: Comienzo de la nueva etapa profesional, nuevo proyecto, sin estrenar, para hacerlo tuyo, tan reluciente, excitante, tan atractivo y tan… nuevo, que es lo que necesitabas. Ilusión, que es lo que necesitabas.

Baja la marea: Era demasiado bonito (a lo mejor lo sigue siendo, pero no lo ves)

  • En búsqueda: No sales contento de la entrevista, o en la misma no se abordaron los prismas laborales que hubieran sido los deseados, o las condiciones son lo opuesto a tu necesidad, o sientes simplemente que algo no ha ido bien. Frustración, algo de desilusión y sensación de estar atrapado.
  • En transición: Primeras semanas poco fructíferas en un nuevo trabajo, con esa sensación de infoxicación, o todo lo contrario; con ganas de salir corriendo mientras sonríes y asientes, que el trabajo era A y ahora es B, o de momento te parece (siendo poco realista) que ahora es A+B+π×A2. Atrapi, desilusi, frustri.

Mar en calma: tiempo de reflexión.

  • En búsqueda: Te planteas si lo estás enfocando bien realmente, si seguimos por este camino o por el otro, si tenemos fuerzas para seguir (sí, las tenemos), si debería empezar de cero o continuar el plan… Introspección y cavilación.
  • En transición: Piensas si acertaste en la elección, si realmente “ibas hacia” o “salías de”, recapitulas todos los motivos por lo que elegiste esto, recuerdas las razones que te empujaron a hacerlo, sopesas, valoras, balanceas. Abstracción y deliberación.

Sube la marea (de nuevo):

  • En búsqueda: Finalmente te llaman de aquella entrevista. Fue mejor de lo que esperabas; tras la reflexión, además, aunque no era el puesto que imaginaste, se presenta como un empleo interesante, innovador y coherente con tu momento personal y profesional. Oportunidad.
  • En transición: Le vas cogiendo el tranquillo a tu nuevo micromundo, y empiezas a sentirte parte de él; cada día hay algo nuevo por descubrir y algo diferente que aprender e incorporar. Mucho por delante, pero se vislumbra una ligero barniz de interesante desafío. Oportunidad.

Marejada con tendencia a fuerte marejada:

  • En búsqueda: No te llaman de ninguna oferta, no te ofrecen condiciones dignas, no se valora tu esfuerzo, nada de lo que haces parece tener fruto, las noticias sobre ladrones que se enriquecen te hierven la sangre, te ves capaz de llegar a la violencia física con el próximo que te diga que tengas paciencia. Marejada temperamental, con tendencia a fortísima marejada.
  • En transición: Hay precariedad de herramientas para desempeñar tu trabajo, tienes una compañera que es muy mala persona, no se cumplen los plazos, añoras otras etapas pero te acuerdas que era más de lo mismo, ves que tu esfuerzo cae en saco mal zurcido. Gritas, lloras, patadita al zócalo. Marejada de la de perder de vista totalmente el zen.

Mar llana y Mar rizada:

  • En ambos casos: Tenderemos a desear la mar llana, aguas en calma, aguas espejo; añoramos la paz laboral, la tranquilidad, que nos dejen trabajar, y una vez en ello, que nos dejen trabajar bien; que nadie rompa mi superficie en calma tirando piedritas, que dejen seguir el curso natural de mi suave marea.
  • Pero seamos realistas… será casi siempre Mar Rizada. Y por otro lado muchos dirán “¿sólo rizada? ¿dónde hay que firmar?” y tendrán razón, porque ante las tormentas devastadoras que vamos enfrentando en las travesías laborales, unas olitas dicharacheras son un mal menor casi casi codiciado.  

Foto: Cesar González (derechos cedidos)

Sobre Lara Vidal

Acompaño en el camino a personas en crecimiento profesional y personal.

 

Profesión:                                 Técnico de Orientación para el Empleo
 

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