El espejismo del trabajo ideal

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“Nadie puede beber agua de un espejismo (Han Shan)”.

Imagina que tu trabajo ideal, ese con el que llevas soñando años, en una prestigiosa empresa, llama a tu puerta por fin, y tienes la opción de dejar tu empleo actual con el que pagas la hipoteca y facturas, pero que en realidad no te gusta nada. ¿Lo dejarías? Una oportunidad así sería de locos no aprovecharla, ¿no crees? Más aún si te seducen con un gran sueldo y unas magníficas condiciones laborales. Y es que el magnetismo del trabajo ideal es muy apetecible cuando parece estar a nuestro alcance.

Hasta aquí todo perfecto ¿verdad? Pero ¿qué pasa cuando ese trabajo tan ideal, empieza a no ser realmente tan maravilloso? Es decir, cuando te das cuenta de que no te hace sentir bien, de que el buen rollo del principio es una tapadera que esconde un entramado del que no quieres participar, y que no te gusta. Cuando tu trabajo de ensueño se ha convertido en algo que te hace cuestionar tus principios y valores y que te provoca tensión, es cuando debes tomar una nueva determinación sobre lo qué vas a hacer.

 Es en este momento, cuando te dices ¿para qué cambiaría de trabajo? Y cuando te fustigas con “me tendría que haber quedado donde estaba, y así no me hubiera equivocado”. Quedarte en la lamentación, donde te victimizas, te quejas y te culpabilizas, no sirve de nada. Es tu excusa para no entrar en acción, y cambiar la situación.

Aceptar que nos hemos equivocado, que hemos cometido un error, no significa que hemos fracasado, sino que nos toca APRENDER. Te preguntas acaso, ¿esto qué me ha enseñado? ¿O prefieres quedarte refugiad@ en ese supuesto fracaso llen@ de culpa? Tienes la opción de verlo como una señal de que por alguna razón tenías que mover ficha en la vida, aunque ahora mismo te sientas desubicad@. Pero esa es una elección personal e intransferible.

El camino de la lamentación es viable, pero también es viable el del aprendizaje, un poco más difícil eso es cierto, pero mucho más beneficioso para tu salud seguro. Admitir que te has equivocado, es el primer paso, confiar en que puedes salir del error sería el segundo, y sucesivamente hasta ir dando pasos hacía soluciones o alternativas. El problema radica cuando nos quedamos encerrados en el lamento, cuando no queremos ver otra salida a lo que nos acontece, y preferimos refugiarnos en nuestra zona de confort (mala pero confortable), ya que nos da mucho miedo salir de ahí.

Cuando te cercioras de que no encajas en ese nuevo puesto de trabajo, ese que pensabas te reportaría plena satisfacción, y que repercute no sólo en tu faceta profesional, sino también en la personal, porque te está suponiendo un coste emocional alto, es hora de tomar una decisión. Seguir en ese bucle de malestar, es la verdadera equivocación. Nada tenemos tan valioso como nuestra salud (física, psíquica y emocional), pero bien que nos olvidamos de ella, de cuidarla y protegerla.

El espejismo laboral existe, realidades engañosas con la ilusión del trabajo ideal que resultan ser decepcionantes. ¿Qué hacemos entonces? Puedes seguir lamentándote y no hacer nada, o puedes hacer las 3C:

-       Corrige todo lo que puedas tu situación actual.

-       Cambia de dirección laboral.

-       Crea tu nuevo destino profesional.

El trabajo ideal no es aquel que sólo te favorece a nivel económico, sino aquel que sobre todo te gusta y te apasiona en lo que haces. Uno que te da flexibilidad horaria, que te permite conciliar tu vida personal y laboral, con el que disfrutas de un ambiente de trabajo positivo, que te ofrece la adquisición de nuevas responsabilidades y mayores competencias profesionales, que te proporciona estabilidad y seguridad dentro de la empresa, que te brinda la oportunidad de seguir formándote para mejorar profesionalmente y de promocionar en la misma compañía.

Por ello, si descubres que ese trabajo ideal no es tan excepcional para trabajar, que es un espejismo, no te aferres a él porque es una ilusión. Desenmascara al espejismo y actúa en consecuencia, para adaptarte a la nueva situación, ponte al descubierto, y no sufras por partida doble. La felicidad en el trabajo reside cuando disfrutas aquello que haces, y si dejas de disfrutar, el espejismo del trabajo ideal se puede convertir en una verdadera tortura.

“La vida es demasiado corta para tener el trabajo equivocado” (anónimo).

Sobre Johanna Alaminos

 

Actualmente psicólog@ en todas partes y creadora de www.DespiertaAfrodita.com

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