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El ESDE vuelve a situar las políticas de empleo, formación y cualificación en el centro de la actuación de la Unión Europea

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El pasado 17 de julio, la Comisión ha publicado la edición correspondiente al año 2017 de su estudio anual sobre la evolución social y del empleo en Europa (ESDE)

El informe confirma las positivas tendencias que se vienen observando en el mercado de trabajo, así como el crecimiento económico constante que acompaña esta nueva etapa. El empleo total en la Unión Europea se ha situado en algo más de 234 millones de personas, y nunca ha sido tan elevado como en la actualidad, al tiempo que la tasa de desempleo se sitúa en el nivel más bajo desde diciembre de 2008.

En el período comprendido entre 2013 y 2017, el informe destaca que se han creado diez millones de puestos de trabajo en la Unión. No obstante, más allá de lo que representa el progreso social y económico, las informaciones difundidas confirman lo que ya es sabido, en esencia que los más jóvenes afrontan una situación asimétrica con relación a otras generaciones.

De un lado, presentan mayores dificultades para encontrar trabajo, a la vez que se encuentran más sometidas a tipos de empleos atípicos y de naturaleza precaria, incluyendo los contratos temporales, lo que puede dar lugar a una menor cobertura de protección social. De igual modo, es probable que en el futuro reciban pensiones más bajas respecto a los salarios. Este es el motivo que lleva al estudio ESDE de 2017 a centrarse en una cuestión que adquiere especial importancia para los mercados laborales en la Unión Europea, que es la equidad intergeneracional. En ese sentido, los autores del informe señalan la necesidad de asegurar que todas las generaciones puedan beneficiarse de la actual evolución económica favorable.

Durante la presentación del informe, Marianne Thyssen, Comisaria de empleo, asuntos sociales, capacidades y movilidad laboral, señaló al respecto que “el presente estudio anual pone de manifiesto una vez más que nos encaminamos con determinación hacia un mayor crecimiento y empleo. Sin embargo, es posible que los jóvenes de hoy y sus hijos acaben teniendo una situación peor que la de sus padres. Esto no es lo que queremos. Es necesario actuar con rapidez. Con el pilar europeo de derechos sociales queremos preservar y mejorar nuestra normativa social y nuestras condiciones de vida para las generaciones futuras”.

Esta es una cuestión que alcanza una preocupación creciente entre los dirigentes políticos, los agentes económicos y sociales, y la sociedad europea, en general. El informe ha mostrado con rotundidad que pese a la mejora constante registrada en el nivel de vida en la Unión, los jóvenes no se están beneficiando de esta evolución positiva, tanto como las generaciones de mayor edad.

Además, la participación de los grupos de edad más jóvenes en la renta del trabajo ha disminuido a lo largo del tiempo. Se trata de retos importantes que están afectando las decisiones de las parejas jóvenes, en lo relativo a las decisiones de tener hijos y de adquirir una vivienda. Los autores del estudio señalan que esto puede tener consecuencias negativas sobre las tasas de fertilidad y, en consecuencia, sobre la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y el crecimiento, acentuando los procesos de envejecimiento que vienen afectando a los países de la Unión.

El estudio estima por ello que la población en edad de trabajar disminuirá un 0,3% cada año hasta 2060, lo que significa que una mano de obra menos abundante hará más difícil a las empresas encontrar trabajadores y mantener los actuales ritmos de crecimiento. De igual modo, esto significa que, al mismo tiempo, un menor número de contribuyentes cotizará a los sistemas de pensiones, en muchos casos con cotizaciones inferiores o irregulares, que no corresponderán a un trabajo a tiempo completo, lo que se entiende como “trabajo clásico”, en tanto que más pensionistas dependerán de ellos como consecuencia del envejecimiento poblacional. En tales condiciones, parece que los trabajadores jóvenes de hoy y las generaciones futuras se enfrentan a la doble presión derivada del envejecimiento demográfico y la necesidad de garantizar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones.

El informe de la Unión permite centrar la atención social sobre estas cuestiones a la vez que pide a los responsables políticos que anticipen esos cambios y traten de reducir sus efectos negativos de varias formas.

En ese sentido, se recomienda aprovechar el potencial humano en el mercado laboral, activando y dotando a todos los grupos de edades de las de capacidades adecuadas al tiempo que se vigila para que exista un equilibrio entre la duración de la vida laboral y las expectativas de vida. En ese sentido, los esfuerzos políticos orientados a lograr un aumento de la fertilidad y a una gestión eficaz de los movimientos migratorios, pueden ayudar, así como el apoyo continuo a la innovación y el logro de una mayor eficacia de los gastos de inversión en mejorar las competencias y la formación de los jóvenes y de las personas de más edad. Las políticas de empleo, formación y cualificaciones pasan a ocupar un papel central en las prioridades de la Unión.

Además, los interlocutores sociales deberán contribuir a reducir la brecha entre los jóvenes y los trabajadores de mayor edad, con el objetivo de promover un mercado laboral más justo para ambos. En tales condiciones, se recomienda la promoción del aprendizaje a lo largo de la vida, prestaciones de protección social y participación en el diseño y la ejecución de la legislación sobre protección del empleo y de las políticas activas del mercado laboral.

En este informe de la Comisión se presentan ejemplos concretos de las políticas de la Comisión para afrontar los retos planteados.

Podemos mencionar, en primer lugar, el pilar europeo de derechos sociales, cuyo objetivo es lograr unos mercados laborales justos que funcionen correctamente. Esta política está dirigida a garantizar que los modelos sociales europeos estén en consonancia con los retos del siglo XXI, especialmente en el contexto del envejecimiento de la sociedad y la digitalización. 

En segundo lugar, y con el objetivo de invertir en las personas y capacitarlas para que aprovechen las oportunidades de empleo de calidad se tiene en cuenta la denominada Agenda de Capacidades para Europa, que tiene por objeto apoyar el desarrollo de las competencias de los ciudadanos y prepararlos para los cambios en el mundo laboral.

Por ultimo, la Comisión trata de reducir el desempleo en general, centrando sus esfuerzos de manera especial en el desempleo juvenil. Desde el año 2013, cuando la crisis alcanzó sus peores registros, en la Unión hay 1,8 millones menos de jóvenes desempleados y 1 millón menos de jóvenes que no tienen trabajo, ni educación ni formación (los denominados ninis). La prórroga de la Garantía Juvenil, el instrumento financiero complementario de la Iniciativa de Empleo Juvenil, así como la iniciativa presentada recientemente Invertir en la Juventud Europea, son instrumentos de la Comisión para maximizar las posibilidades de empleo y formación de los jóvenes en el mercado laboral.

 

* AFEMCUAL es la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones

Sobre Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL, Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones. Especialista en cualificaciones y políticas activas de empleo. Director general de FP (1998-2005) y director de la Fundación FSVE (2005-2013).

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