El empleo en el alambre: una cuestión de equilibrio

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Me doy cuenta de que muchas veces hablo generalizando y también me doy cuenta de que puedo estar cometiendo un error. Cada persona es diferente, es un mundo y necesita un empleo, "su empleo". Guiar un proceso de orientación y mejora profesional es complejo, requiere de mucho tiempo invertido por ambas partes y de una confianza correspondida -tú crees en mi trabajo y yo creo en ti-. Lo que sí me temo es que ambos, hemos perdido la confianza en el mercado laboral y en sus reglas de juego. ¿Cómo conseguir el equilibrio necesario entre lo que quiero y puedo?¿Y cómo ser feliz en el intento?

A veces, me imagino el mercado laboral como el espectáculo del alambre o cuerda floja de un circo, donde los funambulistas realizan su acrobacia teniendo que sortear, sin dudar, el paso de un lado del alambre al otro sin perder un momento el equilibrio. En el mundo laboral, nos enfrentamos a situaciones que nos hacen perder la esperanza, que nos distraen del objetivo que tenemos en mente, que nos nublan el otro lado del alambre, que difuminan el horizonte de dónde realmente queremos llegar. Volver a encontrar la concentración, enfocar la mirada y mantener el equilibrio se hacen imprescindibles para llegar al otro lado, de hecho, puede que como estos acróbatas necesitemos un apoyo, un peso, un equipaje, que nos haga sentir más firmes nuestros pies sobre él alambre. Esa es tu estrategia: conseguir el equilibrio necesario para alcanzar lo que quieres, mientras haces lo que puedes para conseguirlo. 

 

Es cierto que todo empieza por uno mismo, por la definición de tu objetivo profesional y por la capacidad, perseverancia y motivación que tengas, pero también es verdad que no todo termina en esto. Conozco a muchas personas empleables, que no lo están y me pregunto qué falla en este sistema. Tan empleables, que mientras luchan por conseguir el trabajo que quieren, trabajan en lo que pueden, porque queramos o no, el dinero sigue siendo la gasolina que tira del motor del mundo. 

 

Yo soy la primera en animarlas para no desistir en su empeño, para que no pierdan de vista su objetivo, aunque ahora hayan tenido que aparcarlo, de momento. También me doy cuenta de que a la vez que les digo esto, el mundo gira y las personas se adelantan las una a las otras sin escrúpulos, porque ahora mismo el empleo es una cuestión de supervivencia. Y no todos tienen la misma línea de partida en esta carrera de obstáculos. 

 

Hace cinco años, no soñábamos con tener contactos en Linkedin, hacer amigos en facebook o compartir con enlace corto o código QR nuestro currículum vitae como parte de nuestra estrategia de búsqueda de empleo. Palabras que no formaban parte de nuestro vocabulario habitual y dónde toda nuestra experiencia en internet se limitaba a utilizar el correo electrónico y la mensajería instantánea. De ahí los nombres de nuestros primeros correos, verdaderos ingenuos del futuro que les deparaba. Ahora los vestimos, de seriedad y coherencia porque nos comunicamos profesionalmente a través de internet. 

 

Nunca como antes el currículum ha tenido tanto peso, en el doble sentido de la palabra. Hemos pasado de rellenar modelos de plantillas cronológicas, a buscar originales escenarios en los que contar todo lo que somos, hemos sido y seremos capaces de hacer; y de presentarnos a procesos dónde la experiencia, la formación y la especialización se miden por el número y peso de los acreditativos presentados. 

 

Y cuándo por fin conseguimos el empleo…¿trabajas en lo que quieres?¿O trabajas en lo que puedes? Es decir…¿cómo anda tu equilibrio? Conozco a muchas personas que no trabajan en lo que quieren -y no es que hayan llegado a esta situación por falta de formación, de preparación o de empleabilidad 2.0.-, es que no han tenido mucha elección, pero siguen adelante en el alambre, con decisión, con cabeza y corazón. 

 

Tienen clara su estrategia, tan personal como lo es el empleo que necesitan, “su empleo”. Éste es el equipaje que los mantiene en pie en la “cuerda floja”, mientras luchan por seguir buscando lo que realmente quieren, porque lo que quieres te hará feliz. Y lo que te hace feliz te hace crecer y si creces, confiarás mucho más en ti y mucho más en los demás. Porque te habrás dado cuenta de que al final, los logros son tuyos, de que hay cosas que dependen de ti, de que has llegado a tu meta por tu propio camino, y de que cada persona pasa de distinta forma por el alambre. 

 

"Sobrevivir es el nuevo triunfar. En el contexto actual, hay que correr simplemente para lograr permanecer en el sitio. Si no avanzas, retrocedes” (Alfonso Alcántara)

 

Por María José Muñoz Estepa

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