El día a día de un emprendedor: Desesperación versus resultados

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Los emprendedores, pequeñas pymes y autónomos vivimos en una eterna montaña rusa en la que hay grandes momentos de subidón, descarga de adrenalina, risas y energía y en otros momentos sentimos de incertidumbre, miedo, desesperación, curiosidad y tensión.

¿Por qué os digo esto? Porque mucho se habla y se escribe, de coraje, pasión, dedicarte a lo que te gusta, empatía, felicidad, sueños... pero no es fácil, nada fácil, hay días, semanas, incluso meses en que por mucho que haces, te esfuerzas, trabajas, sonríes, le dedicas horas, ... las cosas no salen, y en cambio, hay momentos en que las cosas parece que surgen por sí solas, te llaman para contratarte un servicio, te confirman un presupuesto...

 

Pero, os puedo asegurar que no surgen por sí solas, al menos en la mayoría de casos, en la mayoría de ocasiones, las cosas no surgen de la nada, no aparecen por obra del Espíritu Santo, nada que ver, surgen del trabajo, del esfuerzo, de tu dedicación, y de haber ido sembrando cada rincón a tu alcance, de haberte presentado a las empresas, entidades, asociaciones, de haber dado a conocer lo que haces y cómo lo haces, has dejado una huella, has sembrado allí y ha sido cuestión que esa semilla haya comenzado a germinar.

 

Hay días, semanas, incluso meses que no paras de hacer llamadas, visitas, enviar mails, patear la calle, ¿Y qué pasa? No pasa nada, nadie te devuelve las llamadas, nadie contesta a los mails, nadie tiene tiempo para atenderte... esto es la vida real de un currante, sí, pero todo lo que siembras necesita de un tiempo, hay que ir regando un poquito, trabajárselo (vamos, insistir, pero sin ser muy pesado), dar pequeñas señales de vida, ... y todo cambia en un momento dado, la gente a la que has visitado le surge una necesidad, se acuerdan de ti, te llaman, te preguntan, y comienzan a surgir las oportunidades.

 

Y ¿qué pasa cuando surgen las oportunidades? Que pese a haber estado tiempo en un largo camino pedregoso con baches y muchas zancadillas por el camino, debemos estar enérgicos, sonrientes y predispuestos a darlo todo, no es fácil, claro que no, pero tú y yo decidimos invertir en este proyecto de vida repleto de incertidumbre pero que al mismo tiempo te ofrece grandes momentos de bienestar y alegría, como es el emprendimiento ¿O no?

 

Te cuento esto porque puede que en tu cabeza existan momentos de desesperación, los habrá, te lo aseguro, pero piensa en lo que deseas, en ese objetivo final, escríbelo y colócalo muy cerquita de la zona en la que trabajas y léelo cuando te entren dudas, miedo y llegue ese punto de inflexión de querer tirarlo todo por la borda, porque toda lucha tiene su recompensa, y si tu objetivo es claro el camino aunque sea intempestivo lo alcanzarás. Suerte... y que te pille trabajando.

Sobre Carolina San Miguel Mas

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