El desconocimiento de Dios de la ISO 9001:2015 y su repercusión en RRHH.

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«El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Y el Señor Dios ordenó al hombre: “De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás», Génesis 2: 15-17.

Tras haber leído este pasaje de la Biblia habréis pensado que me he equivocado y que tal vez me he liado con el libro de catequesis de mi sobrino para la preparación de la Comunión. Pues no. Podría ser, pero no.

La Biblia siempre ha sido una obra que me ha llamado poderosamente la atención por su ingenio, creatividad, dinamismo, frescura y utilidad didáctica para muchos ámbitos. Uno de ellos en RRHH.

La parcela de RRHH de una empresa se va a ver (se está viendo, más bien) influenciada por la reciente puesta en marcha de la norma ISO 9001: 2015, sacadita del horno hace escasamente un año. Introduce, como novedad a anteriores versiones, su apartado 7.1.6. de “conocimiento organizacional”.

El apartado novedoso hace especial hincapié en la necesidad por parte de las empresas de contar con profesionales que tengan amplio/cualificado y preciso conocimiento sobre su producto o servicio para que sean éstos los que satisfagan las exigencias, perspectivas y requisitos marcados por los clientes y/o partes interesadas en cuestión.

Por fin en el ámbito de la gestión se incluye el conocimiento como parte fundamental para alcanzar la excelencia empresarial.

¿Qué indica la cláusula 7.1.6 referida al conocimiento organizacional?:

“La organización debe determinar los conocimientos necesarios para la operación de sus procesos y lograr la conformidad de los productos o servicios. Se mantendrán estos conocimientos, y serán puestos a disposición en la medida necesaria. Al abordar las necesidades y tendencias cambiantes, la organización debe considerar sus conocimientos actuales y determinar cómo adquirir o acceder a los conocimientos adicionales necesarios”.

 

Toda empresa que desee certificarse en ISO 9001 o mantener su certificado debe poder ofrecer evidencias de:

  1. La manera en que gestiona su conocimiento.
  2. El modo en que ha previsto la incorporación de nuevo conocimiento que no posee y va a precisar.

Esto conlleva reconocer (¡¡¡¡¡¡¡al fin!!!!!!!!!) que la gestión del conocimiento (herramienta mimada y querida desde RRHH) es uno de los elementos claves en gestión empresarial.

Pero no nos equivoquemos. Las normas ISO, como es el caso de la ISO 9001, no marcan cláusulas por norma general de obligado cumplimiento, no (Dios sí dio una orden). Lo que determinan es que (ahí voy enlazando con el pasaje bíblico) tengamos en cuenta el conocimiento para asegurar la calidad de los productos y servicios y, de esa manera, certificarnos conforme a esos parámetros de cumplimiento con la norma en cuestión.

¿Qué pasó con lo relatado en el Génesis 2: 15-17? Que no gestionaron el conocimiento con calidad.

Adán y Eva recibieron una simple y vacía ORDEN, no CONOCIMIENTO gestionado con calidad. Y ese fue el grave error y en el que incurren muchas empresas. Ambos desconocían las consecuencias reales de sus acciones, desconocían cómo iba a repercutir su (des) conocimiento en el devenir de la Calidad Humana, nadie les explicó con detalle las consecuencias de su curiosidad, nadie elaboró un check-list de lo que habían entendido como importante para alcanzar la excelencia divina y así, metieron la pata.

En definitiva, a los “santos benditos gestores” se les escapó tener en cuenta dos de los amplios objetivos que surgen con la cláusula 7.1.6.:

  1. Identificar el conocimiento crítico a gestionar, mantenerlo y hacerlo disponible.
  2. Estimular el aprendizaje organizacional y la adquisición de conocimiento futuro.

Estimad@s compañer@s de RRHH, ahora ya lo sabéis y la norma ISO 9001: 2015 nos lo refuerza:

“A mayor conocimiento, mayor/mejor desempeño y más posibilidades de lograr objetivos de calidad”

Lo anteriormente afirmado se puede igualmente aplicar a las organizaciones:

“A mayor conocimiento organizacional, mayores/mejores resultados y más posibilidades de lograr el certificado de haber alcanzado objetivos de calidad”.

Adán y Eva desconocían la que habían liado al incumplir una instrucción y la Alta Dirección no tuvo en cuenta la importancia de supervisar la necesidad de conocimiento preciso para no dudar o caer en tentaciones. Y es que la Gestión de Calidad es cosa del mundo terrenal pero también del divino.

Se conoce que Dios aún no se había leído la nueva ISO 9001: 2015.

 

Foto:pixabay.com

 

 

 

Sobre Sandra Fernandez Prado

 

Apasionada por aprender a lo largo de la vida: tomo nota de cada vivencia, agradezco cada oportunidad, disfruto cada proyecto, regalo mi implicación y me emociono con los detalles.

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