De las cualificaciones a las competencias: Los elementos básicos del nuevo modelo

Añadir nuevo comentario

En la actualidad existen 664 cualificaciones aprobadas en Consejo de Ministros y publicadas en el Boletín Oficial del Estado.

Las cualificaciones profesionales se han ido incluyendo en los correspondientes Anexos de los sucesivos reales decretos en los que se establecen, con su formación asociada, constituida por los módulos formativos, que se han ido incorporando al Catálogo Modular de Formación Profesional. Igualmente, existe un proceso de actualización, en marcha, que tiene como objetivo incorporar los cambios técnicos y productivos para mantener actualizados los estándares de cualificación. Esta tarea es responsabilidad del Instituto Nacional de Cualificaciones.

 

Llegados a este punto, conviene preguntarse qué se entiende por cualificación profesional, pieza central del nuevo modelo. De las muchas definiciones que se podrían aportar, la Ley 5/2002 de las Cualificaciones y de la Formación Profesional), ha sido bastante clara al respecto y define la cualificación profesional como el “conjunto de competencias profesionales con significación en el empleo, que pueden ser adquiridas mediante formación modular u otros tipos de formación, así como a través de la experiencia laboral”.

Las competencias profesionales que integran la cualificación están formadas por conocimientos y capacidades que ofrecen respuesta a ocupaciones y puestos de trabajo que tienen valor en el mercado laboral. Estas competencias se pueden adquirir por medio de la realización de la formación o experiencia laboral. El resultado es el mismo porque se determina en términos de aprendizaje. A partir de ahí, una persona está cualificada cuando en su desempeño laboral obtiene los resultados esperados, con los recursos y el nivel de calidad debido. La estructura de una cualificación profesional se presenta en el Cuadro siguiente:

                                                 Fuente imagen: INCUAL

Junto a los datos de identificación, denominación, nivel, competencia general y entorno profesional, el elemento fundamental de la cualificación profesional es la unidad de competencia. Su objetivo es establecer una ordenación de las competencias de las personas, y se define como el “agregado mínimo de competencias profesionales, susceptible de reconocimiento y acreditación parcial”.

En las unidades de competencia que integran el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales se incorporan tanto las competencias técnicas -las específicas de la cualificación profesional y las  transversales a otras- así como también las competencias clave. En particular, estas últimas son las que permiten a los individuos adaptarse a un entorno laboral cambiante, a la vez que facilitan la obtención de buenos resultados durante la actividad profesional en distintos ámbitos o entornos sociales. En suma, representan la clave para la flexibilidad profesional o funcional de los trabajadores, facilitando su movilidad, ya sea dentro de un mismo campo ocupacional o de un campo a otro.

La identificación de las competencias entre técnicas específicas y clave, resulta esencial para mantener el Catálogo debidamente actualizado. Se trata de una labor especialmente difícil de realizar en entornos turbulentos como el actual, en que el ritmo de los cambios y la incertidumbre sobre el resultado de muchos procesos obliga a las empresas a transformar continuamente sus procesos productivos para mejorar la competitividad y mantenerse en el mercado. La respuesta  de los sistemas de educación y formación profesional a estos procesos tiene en las cualificaciones profesionales una referencia fundamental.

La estructura de la cualificación profesional se completa con los módulos formativos asociados a cada unidad de competencia, y que permiten adquirir al profesional la cualificación deseada por medio de la realización de la formación debida y reconocida. Formación asociada, porque se encuentra directamente relacionada con las competencias necesarias para el desempeño cualificado por el profesional. Lo que se estudia, en suma, se encuentra relacionado con lo que se necesita para saber hacer.

Esta relación entre ejercicio profesional y formación es el punto fuerte de la cualificación profesional que ha permitido avanzar en la integración de los subsistemas de formación profesional que venían funcionando de forma separada, hasta la entrada en vigor de la Ley. A partir de ahora, gracias a esta asociación de experiencia y formación, el aprendizaje a lo largo de la vida es una realidad para los españoles, que pueden así construir sus carreras profesionales combinando etapas de trabajo con formación, vuelta al mundo laboral y continuidad del aprendizaje. Pero aquí no terminan las ventajas del nuevo modelo. Hay muchas más, y a ellas se prestará atención en próximos trabajos.

Foto: Bernat Casero (Flickr.com)

 

Sobre Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL, Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones. Especialista en cualificaciones y políticas activas de empleo. Director general de FP (1998-2005) y director de la Fundación FSVE (2005-2013).

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter