De Influencers, Youtubers, Bloggers y demás

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¿De verdad se nos está yendo de las manos, o es lo de siempre con otro formato?

Hace unos días saltó la noticia de que la “influencer” KYlie Jenner (del clan de las Kardashian) provocaba una caída en bolsa de 1.000 millones de dólares en el valor de la red social Snapchat simplemente con un tweet comentando que “Snapchat le aburría”.

https://www.economiadigital.es/tecnologia-y-tendencias/snapchat-se-tropieza-tras-un-tuit-de-kylie-jenner_539834_102.html

Si esto se lo cuentas a una persona de más de 60 años, probablemente no entienda ni una sola palabra de lo que le estás contando.

También en los últimos días, hemos tenido ocasión de leer un artículo sobre cómo es muy fácil engañar al sistema para hacerse “influencer”, y que te empiecen a caer contratos, comprando un puñado de seguidores por 500 dólares y hacerse pasar por una modelo.

https://www.businessinsider.es/falsa-influencer-como-convertirse-influencer-rapido-barato-189854

En este caso, además de no entender nada, mi abuela diría que “esta juventud se está volviendo loca”, y probablemente tenga razón pero…¿No es lo mismo de siempre pero con otro formato?

Las personitas humanas siempre nos hemos dejado “influenciar” por referentes del mundo de la moda, televisión, el deporte, el corazón, la radio…personas “famosas” o “conocidas” que, simplemente por el hecho de serlo, nos merecían cierta confiabilidad en las cosas que nos recomendaban.

Las marcas comerciales lo sabían y aprovechaban este gusto por los famosos para contratarles y hacerles “embajadores” de sus marcas.

Tan importante ha sido siempre este sector del marketing que muchas personas obtenían muchos más ingresos por publicidad e imagen que por su actividad profesional habitual.

Tanto es así que, normalmente, estas personas tenían (y tienen) un agente que les negocia sus contratos publicitarios, y muchas veces es independiente del agente que le negocia sus contratos habituales por su actividad.

¿Entonces, qué ha cambiado?

Realmente, no ha cambiado el fondo de la cuestión, sino los canales a través de lo que esto se produce, y con esto ha habido una creencia en la “democratización” de la posibilidad de llegar a ser un referente y llevarse una parte de estos ingresos de publicidad.

¿Qué quiero decir con esto?

Hace unos años (tampoco demasiado) debías ser un referente en algo (música, tv, deporte, moda, cine…) para tener el suficiente tirón y que las marcas se fijaran en ti.

Pero de repente, eso cambió. De la nada surgieron personas “anónimas” que comenzaron a hacer cosas fuera de la “industria tradicional”, que hicieron que cantidades enormes de personas les siguieran…¿Por qué? Porque les gustaba lo que hacían, simplemente, la novedad, que alguien normal pudiera hacerse famoso…

¡Wow!!Qué concepto más romántico!

Pero una vez que se crea un nuevo mercado todo se comienza a organizar en base a lo que realmente mueve el tema…efectivamente, los dólares, euros o bitcoins, la pasta, el money o el parné.

Estos youtubers, bloggers y demás se dejaron seducir por “poderoso caballero” y las marcas tomaron el control…

¿Y qué pasó?

Que todos los mortales del mundo mundial pensaron: ¡vaya! ¡Si éste que estaba haciendo el tonto y/o malgastando el tiempo en las RRSS, ahora resulta que es un referente y le contratan las marcas para ser su imagen! Pero no solo en los sectores tradicionales, sino también en literatura, marketing, formación, management, consultoría…se han establecido una serie de personas que son referentes.

Y eso está muy bien pero…¿A que no te has dado cuenta de una cosa?

Las RRSS quieren que haya ídolos de carne y hueso, personas normales que han llegado a ser grandes referentes y que tienen miles/millones de seguidores y acceso a los grandes contratos…¿Por qué?

Porque hay un gran negocio que se está montando en torno a la idea de…Tú también puedes conseguirlo, solo tienes que comenzar a trabajar en este sentido pero…

¿Es eso cierto? Pues sí, pero no.

En un primer momento, cuando todo se estaba desarrollando, las primeras personas que fueron pioneras y comenzaron a hacerse un hueco como referentes en el mundo virtual, ahora mismo es probable que lo sigan siendo y estén bien posicionadas pero, los millones de personitas humanas que se han subido después al carro, ¿Qué ha pasado con ellos?

¡Pues que están alimentando la industria! Ya que, una vez que dicha industria se crea, todo se tienen que regir por las reglas que el “nuevo mercado” ha diseñado, y que son las mismas de siempre: dinero, dinero y dinero.

Si recuerdas, en los años 80 ser el número 1 de las listas de éxitos de los discos más vendidos requería una inversión monetaria por parte de las discográficas y lo mismo pasaba en el mundo editorial. (Por lo que me han contado, no estoy acusando a nadie, no vaya a ser que alguna industria me demande por acusar sin pruebas)

Ahora no se venden discos, pero sí otras muchas cosas y hay una industria detrás, y si no estás en esa industria estás en el canal alternativo, eres “indie”,

¿Y qué le pasa a los “indies”?

Pues que pueden tener mucho talento peeeeeero, o se pasan al lado oscuro o van a pasar hambre, y al final el hambre pesará más que el talento que quedará metido dentro de un cajón para, simplemente, sobrevivir.

¿Y por qué viene todo este rollo que estoy contando yo hoy? Porque mi amiga Bey Acosta, una gran crítica literaria (ella no quiere llamarse blogger) en su blog “El pequeño rinconcito de Bey”

http://beyacosta20.blogspot.com.es/

Me dijo que estaba muy enfadada porque ella era muy auténtica y había otras personas que estaban desvirtuando la profesión y que solo trabajaban para el aplauso de sus seguidores sin tener en cuenta la calidad de su trabajo.

Y por eso, mi querida Bey te digo:

Es lo que hay, lo siento mucho…¿No te gusta?

Tienes tres opciones:

  1. Protestar
  2. Entrar en el juego
  3. Cambiarlo

La primera no te va aportar nada porque es la técnica de la pataleta. (muy española, por cierto, protestar en el bar y no hacer nada)

La segunda seguramente es la que más satisfacciones te puede dar en el corto plazo. Eso sí, ten en cuenta que entrar en el juego no te garantiza el éxito, y probablemente seas parte de una pirámide que esté llevando a otros hacia donde tú quieres llegar y a lo mejor nunca llegas (no porque no lo merezcas, sino porque otros decidirán por tí si puedes o no llegar).

La tercera es la más apasionante y la única que puedes controlar tú misma. Eso sí, te advierto una cosa, no va a ser fácil porque vas a tener que luchar contra lo ya consolidado, el “establishment” y tú sola no vas a poder hacerlo, vas a necesitar muchas PERSONAS que te ayuden y lo hagan contigo, y vas a tener que INSPIRARLES para que quieran hacerlo junto a ti.

Lo único que puedo asegurarte es que la tercera opción será siempre la más apasionante y que, si un día decides hacer el loco y ponerte a bailar sola para enfrentarte a todo lo que no te gusta, siempre me tendrás a tu lado para ser la primera persona que baile contigo.

Muchas gracias por inspirarme para escribir este artículo, millones de besos.

Héctor Trinidad Quijada

Sobre Héctor Trinidad Quijada

Profesión:   

Ayudo a las empresas a GENERAR VALOR, POTENCIANDO a sus PERSONAS - Consultor de RRHH, Comunicación y Gestión del Cambio

Perfil Profesional:

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