Cuando tu conciencia te habla en sueños

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Hacía tiempo ya que no soñaba, o al menos no recordaba haber soñado al despertarme. Este fin de semana ha sido una excepción pues la madrugada del sábado y del domingo me han obsequiado con dos vívidos sueños de estos que experimentas intensamente, de los que te dices “esto está pasando de verdad”.

La primera noche me vi trasladada al futuro, un futuro próximo, dentro de escasas semanas o como mucho un par de meses. En él un personaje enmascarado me intentaba llevar en una dirección con promesas. Era como estar ante un buffet libre de opciones y consecuencias de las mismas. Algo así pero a nivel vital, nada que ver con la comida.

Sentí curiosidad ante tal ofrecimiento y al tiempo la sensación de que algo no encajaba. Todo era demasiado bonito para ser verdad. Y ahí estaba el personaje, insistiendo, susurrando en mi oído para atraerme en una dirección muy concreta.

Le observé de cerca, observé la máscara. Esa era la razón de mi inquietud. Más allá de las numerosas y sugerentes promesas, del mundo de algodón y comodidades al que estaba siendo invitada, esa máscara representaba algo en lo que no creo y con lo que no me siento identificada. ¿Qué hay detrás de la máscara?

Me da igual cuál sea la respuesta a la pregunta. La existencia de la máscara, la decisión de portarla, de mostrarse al mundo con ella, eso es algo que no comparto, ni compartiré. Algo me decía que en algún lugar, escondida a la vista, aguardaba una máscara similar para mí, por si me dejaba engatusar. Y no fue así, al menos por esa noche.

A la mañana siguiente me desperté bastante perpleja. Los recuerdos del sueño estaban muy frescos, incluso recordaba palabras que había escuchado durante la noche. Tras los momentos iniciales de sorpresa, decidí pasar a otra cosa y no volví a pensar en ello, hasta la mañana siguiente.

Tras un sábado repleto de emociones, celebrando mi cumpleaños rodeada por mi preciosa familia, por mis amigos y rematando el sábado con un taller de formación con el feedback de agradecimiento de todas las asistentes por haber disfrutado aprendiendo, se me hizo de nuevo hora de ir a dormir. Mi cuerpo pedía a voces descanso y se lo di.

Lo que yo no podía imaginar era que esa noche, de nuevo, iba a ser de nuevo protagonista en un sueño. De nuevo era transportada al futuro. Más o menos la dimensión temporal era la misma que la noche anterior. El espacio era diferente. Un edificio serio, sombrío. En su interior,  infinidad de personas, y yo fuera. No había nadie presente conmigo. Ninguna persona.. Sin embargo, una idea estaba junto a mi. Era como una voz sin cuerpo.

Observé a mi alrededor pues recordaba el sueño de la noche anterior y buscaba al personaje enmascarado por si era su voz la que escuchaba. Ni rastro del personaje. Sin embargo, la voz seguía allí. Se comunicaba conmigo con una idea, las palabras no eran claras. Lo que era bien clara era la sensación que yo percibía.

Estaba siendo recriminada por no haber hecho lo mismo que los demás, todas aquellas personas en el interior del edificio. Una sensación gélida me rodeaba mientras continuaba buscando la figura enmascarada y recibía una y otra vez raciones de reproche.

Di un paso atrás y observé de nuevo. Observé y recordé. Los detalles empezaron a encajar, los sueños a cobrar sentido. Frente a mi se dibujaba y confirmaba aquella sensación de inquietud que me envolvía al observar la máscara.

“Esto es lo que hay detrás de la máscara, lo que sucede por no haber aceptado su tentador ofrecimiento” y respiré aliviada. Me alegré de no haber cedido a la tentación.

Emprendí un lento caminar que me alejaba de aquel frío lugar. A los pocos pasos, una nueva idea me hizo parar y girarme para mirar desde la distancia. “¿O quizás es lo que hubiera sucedido si hubieses aceptado?” Y de nuevo, sentí que mi decisión había sido acertada.

Ahora mientras escribo y ordeno mis ideas, no quiero ir más allá de la simple descripción de mis sueños. El futuro no está escrito y puede que el día de mañana tenga ante mí estos u otros escenarios. En todo caso, seré yo quien decida qué camino escoger.

 

Foto: pixabay.com

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