Cuando no burbujea la sangre

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Aparentemente un título que nada tiene que ver con la búsqueda de empleo, ni con los recursos humanos, ni con la orientación, ni con nada sobre lo que habitualmente suelo escribir… Tan sólo la constatación de una realidad personal que me sorprende por lo inusual en mi persona, y es que, tengo la fortuna de ser alguien a quien le apasiona su trabajo y todo lo relacionado con él por lo que, habitualmente, semanas antes de tener que escribir mi artículo tengo varias ideas en ciernes, que cual burbujas en un refresco, se pelean por salir…

Pero esta vez, no ha sido así. Enciendo el ordenador, abro el documento y me quedo mirando la “hoja” en blanco… la miro… la sigo mirando… sigue blanco. El motivo lo sé… ella ya no está… no es que fuera mi musa… era mucho más… era mi todo… era mi madre… Y entonces, mi sangre vuelve a burbujear… El hecho de pensar en ella, en querer escribir sobre ella, me hace ponerme a teclear, porque además, me doy cuenta de que sí que es posible hablaros de algo tan personal y llevarlo al terreno profesional…

No han sido semanas fáciles… De forma directa o indirecta, todos los que me leéis en este instante sabéis lo que implica luchar contra un cáncer… y no necesito explicaros lo que se siente cuando se pierde esa batalla. Así que no vamos a ahondar en ello, pero sí en la importancia de educar desde el ejemplo, que es lo que ella hizo conmigo.

Mi madre me enseñó a ser resiliente, a enfrentar la adversidad, a levantar la cabeza y a sonreír siempre. Ella me decía “nena, todos los días hay que comer… la vida sigue y nosotros debemos seguir con ella”. A esta enseñanza vital dejadme unir una que adquirí en el ámbito profesional y que nos decía una (gran) jefa que tuve: “los problemas se dejan en la puerta de la oficina”. Y es que, prescindiendo de definiciones teóricas, eso es para mí la resiliencia, la habilidad de sobreponerse a la adversidad, de enfrentarla, de saber sobrellevarla… Ser capaz de levantarte una y mil veces y junto a eso, tener la capacidad de construir un muro que te permita mantener separado lo que te hace sufrir, lo que te hiere, lo que te hace sentir mal… para que no lo disperses cual ventilador entre tus compañeros, tus clientes, tus alumnos, tus amigos…

De ella aprendí que debes cuidar aquello que quieres… sea una vocación… un empleo… un amigo o un hobby… que las cosas crecen si dedicamos tiempo y esfuerzo, si ponemos mimo, si buscamos la excelencia en aquello que hacemos… Como dice Francisco Alcaide en su artículo 10 reflexiones de Coaching “Nada grande se consigue sin (mucho) esfuerzo.”

Y otra gran enseñanza fue el recordarme a cada instante la importancia de ser uno mismo. Me insistía en que, independientemente de con quien me relacionara a lo largo de la vida y de las circunstancias que viviera, que nada me hiciera perder mi esencia y que nunca dejara de hacer aquello con lo que disfrutara.

Volviendo a lo dicho unas líneas más arriba, a aquellos de que no hay mejor enseñanza que el ejemplo,  si de algo era ejemplo ella, ese algo era la generosidad, ese dar constantemente a todos los que la rodeábamos sin esperar nada a cambio.

Hoy he estado en Avilés en unas Jornadas de Marca Personal que organizaba el ayuntamiento de la localidad y en las que participaron como ponentes grandes referentes del campo…. Han hablado de muchas cosas… pero han insistido en que para crear marca personal hay que partir de unos valores, hay que hacer frente a las adversidades, hay que ser generoso, agradecer, compartir, interactuar, ser uno mismo, buscar las potencialidades que cada uno tiene… hay que echar muchas horas (dedicación y esfuerzo), hay que poner cariño y pasión, hay que saber diferenciarse (conservar la esencia)…

Perdonadme porque sé del trabajo, y las horas de lectura y estudio que estos profesionales dedican… porque sé el esfuerzo y dedicación que requiere el llegar a convertirse en experto en un campo… pero he decir una cosa… a mí… todo esto YA ME LO ENSEÑÓ MI MADRE.

Eso sí… cómo articular lo que ella me enseñó… cómo ser capaz de desarrollarlo… eso es lo que me enseñan día a día estos grandes profesionales. Gracias a todos ellos… pero por encima de todo GRACIAS MAMÁ.

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Sobre Carmen Robledo

Pedagoga especializada en orientación laboral, intermediación y selección de personal.

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