Cuando la vida te da la espalda

Añadir nuevo comentario

En el anterior post hablábamos de la importancia que tiene ilusionarse, la ilusión, esa palanca de cambio que nos impulsa a la acción, a luchar por conseguir todo aquello que queremos ser y tener en el futuro, a mirar hacia adelante.

Pero la desilusión también existe y con ella, la falta de motivación.

Son muchas las personas que llevan tiempo tristes, abatidas, luchando contra la desilusión, encadenadas a ese dolor que trae el no tener ilusión por la vida o por las pequeñas cosas que hacemos en el día a día.

La desilusión proviene de la percepción de fracaso en alcanzar aquello en lo que se tenía puesto la esperanza, cuando vemos que no llegamos, que no podemos alcanzar aquello en lo que creíamos. Todos esperamos cosas de la vida, y tenemos pequeñas o grandes metas, sueños que parece que no llegan nunca, pero sin ellos no somos nadie, por ellos nos levantamos cada mañana, pero hay ocasiones en que no somos capaces de mirar a esos sueños y pensamos que no existen.

A veces la vida nos da la espalda, pensamos que no podemos, que hay cosas que no tienen sentido, sentimos miedo y nos movemos sin ganas, no tenemos motivación por seguir haciendo cosas.

Los problemas, las crisis personales, son realidades habituales, es normal que nos preocupen, es normal que nos angustien.

Cuando la vida parece que nos da la espalda, es muy importante saber que ésta es dinámica y que mañana nos volverá a mirar de frente y nos va a volver a sonreír, para ello, nuestra manera de pensar, nuestra forma de comportarnos es fundamental, porque cuando sabemos que el foco está en nosotros, nuestra actitud, el poder que tenemos para cambiar hace que esos asuntos vitales nos pueden afectar menos y resolverlos de forma más exitosa

Todo puede suceder en esta vida, pero nada es un final al no ser que tu quieras concederle esa categoría.

Qué poco caso nos hacemos a nosotros mismos y cuánta atención ponemos en el exterior, en asuntos que nos son ajenos y que no dependen de nosotros. Mira dentro de ti, en tus talentos, en tus capacidades, en tus recursos, tus amigos...

Hay personas que son más positivas que otras también en función de su propia realidad vital. No juzgues. Un hábito saludable es no juzgar a nadie, trata de aceptar y ver que hay detrás de las emociones, detrás de esa situación que te produce irritación. Proponte no juzgar a nadie, quizás a lo mejor vas a ver la vida de otra manera.

Pensar en positivo a veces lo confundimos con frivolidad, con tomarnos las cosas a la ligera, a veces pensamos “cómo voy a decirle a mi amigo que acaba de quedarse sin trabajo que observe las oportunidades de mejora que tiene por delante”.

Ser positivo, no es estar riéndonos todo el día, es tener esperanzas, la esperanza no se puede perder, la convicción de que de aquello que haga hoy depende mi futuro.

La persona negativa construye su propia realidad limitante. Henry Ford decía “ Tanto si piensas que puedes, tanto si piensas que no puedes estás en lo cierto”  Esta frase es tan cierta, hasta el punto de que somos aquello que pensamos en la medida de que todo surge de nuestros pensamientos y está demostrado que cuando anticipamos un resultado a futuro aumentan las posibilidades de que eso que pensamos suceda, y no por magia, sino porque la ansiedad, la confianza y seguridad, el miedo y en general las emociones que se derivan de esos pensamientos, nos acompañan en ese proceso de pensamiento hasta la acción, así como la motivación y por tanto influyen sobre el resultado final. Cuida tus pensamientos

A veces, cuando la vida nos da la espalda o tenemos un acontecimiento que no nos gusta, nos quedamos con “ basura emocional” ( permitidme la expresión)

Esta basura emocional está compuesta de restos de situaciones que en forma de recuerdos nos conectan con una emoción de signo negativo como la tristeza o la ira. Cuántas veces he escuchado a mi alrededor la expresión “ yo te perdono, pero esto no lo olvido”. Eso que no olvidamos de manera intencional se queda con nosotros, es un deshecho. Fijaros que perdonar es olvidar y olvidar es liberarse. No olvidar genera mucho daño alrededor y es una vía que conecta directamente con el sufrimiento.

Te propongo un ejercicio, imaginate depositando toda esa basura emocional en un cubo, en la calle o en un contenedor de reciclaje e imagina también cómo el camión viene a por el cubo y se lo lleva para reciclarlo por emociones más positivas.

Todo en la vida tiene un mensaje y cuando suceden cosas negativas, cuando la vida nos da la espalda, observa qué ha sucedido, abre el mensaje, qué mensaje tiene esa discusión con tu pareja, con tu jefe. Analizalo y observa, qué depende de ti, qué partes de esas situaciones te suceden de manera más frecuente

Si te sientes triste, derrumbado quizás sea porque no estás centrandote en ti, no te estás atendiendo. ¿ cómo te sientes? ¿ qué ha sucedido? ; quizás sea una ruptura sentimental, o un asunto económico, o algo que ha sucedido en el trabajo, el abanico de causas puede ser muy amplio.

Comienza por esperar cosas de ti, cambios, por pensar de manera positiva y responsable. Ser responsable es aceptar los cambios de la vida sin acudir a las justificaciones ni a terceros, a reconocer lo que ha sucedido.

La confianza en ti es fundamental, pensar que puedes, que tienes recursos para cambiar la situación. Abraza las emociones que tengas, tristeza, rabia… tienes que ser consciente de ellas. Si quieres salir de la cueva tienes que entrar primero en ella. Date tiempo, no tengas prisa, lo importante es el resultado y aquí la relajación también va a jugar un papel muy importante. Cuando estamos nerviosos no estamos a gusto, queremos salir de ese estado, y nos precipitamos. No te precipites a la hora de tomar ninguna decisión, piensa bien en todas las derivadas antes de actuar

Pase lo que pase, todo pasa, las cosas no son para siempre, todo fluye, escucha el mensaje de tu vida en este momento, todos los que están a tu alrededor, compañeros, familiares, amigos, pareja, son mensajeros, te están dando continuamente mensajes, escuchalos y cuando la vida te da la espalda, analiza lo que ha sucedido y centrate en ti, en lo que está en tu mano para pedirla que se vuelva a dar la vuelta, que te mire de frente a los ojos y dile a la vida que quieres que te traiga lo mejor para seguir creciendo e ilusionándote. Si piensas que puedes créeme, estarás más cerca de lograrlo. 

Sobre Fernando Álvarez

 

Psicólogo colegiado y Máster en Prevención de riesgos laborales en las especialidades de Ergonomía y Psicosociología aplicada, Higiene Industrial y Seguridad en el trabajo.

¿Quieres hacer un curso con Fernando Álvarez ? apúntate aquí

Add comment