Crónica de una muerte anunciada

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Se nos rompió el amor de tanto usarlo…ya lo decía Rocío Jurado. ¿Nos está pasando lo mismo con las redes sociales? ¿Se nos rompió Facebook…de tanto usarlo?

Cada vez son más los comentarios que ponen de manifiesto la pérdida de interés y de valor de algunas redes sociales que antes se nos antojaban in-dis-pen-sa-bles en nuestro día a día, una fuente de información que te conectaba con el mundo. Facebook es uno de los ejemplos.

Algunos lo intentan con mensajes del tipo, copia y pega esto en tu muro para que sepa que sigues ahí….o lo contrario, no copies y pegues, dime algo para que sepa que estás ahí…Otros lo intentamos lanzando preguntas retóricas, esperando alguna contestación que encienda la llama de la interacción que poco a poco se apaga hasta en el mundo virtual.

De la emoción, casi chute de adrenalina diría yo por deslizar el cursor y descubrir infinidad de contenidos (cada uno los suyos) más interesantes, menos, relevantes, menos relevantes, originales, novedosos, curiosos…al clic monótono y a la sensación cada vez más habitual de pérdida de tiempo, aburrimiento y carencia de valor.

Sé que es tirar piedras de algún modo contra el propio tejado ya que este post se va a compartir en Facebook, pero… ¿alguien más tiene esta sensación? (ejemplo de preguntita que busca desesperadamente comunicación)

Claro que antes de sentenciar al acusado, al causante de este desamor y desencanto, podemos darle una pensada y tener en cuenta nuestra parte de culpa.

Por una parte, hay un tal “algoritmo” que gobierna nuestras vidas y decide por nosotros, que pocos conocen y que los mortales de andar por casa no entendemos. También hay una vidente que nos lee el pensamiento y que antes que hagamos una búsqueda en google, ya nos llena nuestro Facebook de publicidad relacionada.

Por otra parte, resulta que nuestras vidas no son tan emocionantes ni tan aventureras como podían parecer, y tarde o temprano nos vamos cansando. Resulta que no teníamos tanto que decir y lo más triste pero realista es que no tenemos tal vez, tanto que aportar como nos creíamos, o con tanta constancia, o a tanta gente, o sobre tantas cosas.

Qué curioso verdad, no hace mucho la vida parecía tan variada y tan divertida a través de una pantalla, intentando a toda costa que nada fuera más de lo mismo. Sin embargo, es ahora cuando cada clic es más de lo mismo. Lo diferente está fuera.

Y aquí es cuando muchos volveréis atrás, y seguiréis dándole al dedo hasta encontrar otra cosa que despierte vuestro interés.

Puede ser que la falta de originalidad sea una de las cuestiones a tratar. Es muy difícil crear contenidos de valor, es muy complicado aportar lo he dicho en muchas ocasiones. No todo vale.

 O puede ser que las personas cada vez nos hacemos más inmunes a las vidas, a las emociones y a las experiencias de los demás. Nos saturamos con facilidad, toleramos poco la incomodidad y trabajamos poco la aceptación y el respeto, con una pantalla de por medio sobre todo.

Las redes sociales son gratis y están al alcance de todos. Va a ser que no. ¿Nos conectan con el mundo o nos desconectan de él? ¿Es este el precio que pagamos por la posibilidad de tener hasta 5.000 desconocidos en nuestro muro?

Renovarse o morir. Este amor se está enfriando, tal vez tiene los días contados, pero cuando llegue la hora del adiós, si es que llega, le diré, para que no duela tanto aquello de “no eres tú, soy yo”

Sobre Raquel Acón

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