¿Crisis, qué crisis?

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En esto de las crisis, como en otros muchos asuntos de la vida, nos podemos encontrar con posturas pendulares, y quedarnos atascados en una u otra de las polaridades. Todavía recuerdo algún insigne político patrio negando la crisis económica a viento y marea, y algún intelectual de renombre entendiendo que la crisis es permanente e irresoluble y quien no lo ve así es que está ciego.

Me diréis, y con razón, que nos es lo mismo hablar de crisis en economía, en política, en medicina o de crisis vital. Pero para la reflexión de ahora, y en mi opinión, toda crisis apoya a otra y entre sí se potencian ya que, en definitiva y en el fondo, toda crisis es una crisis humana. Y las crisis colectivas son crisis de y para las personas que componen ese grupo. Por otro lado, la percepción de la crisis no es unívoca para todos: cada uno vive la feria tal y como le va.

Entonces, ¿hemos superado nuestra crisis?

Confieso mi incapacidad para contestar a esta pregunta (y me encantaría estar en la mente del lector para saber cómo la ha interpretado: la crisis económica o la propia crisis personal). Pero lo que me llama poderosamente la atención es una sensación que percibo en el aire de que, si no lo hemos conseguido aún, algún día podremos volver a la situación anterior, la de antes de la fatal crisis, donde todo volverá a estar bien. Y esto, sí me atrevo a decir que es una perniciosa ilusión.

Nada vuelve a ser como antes porque es imposible evitar el cambio de aquello cuya naturaleza es mutable y perecedera.

Si echamos mano del  Diccionario de la Lengua española (DEL) de la Real Academia, en una de sus acepciones podemos leer que crisis es una situación mala o difícil. Este significado no nos ayuda a encontrar esperanza, salvo para aquellos que se crecen en las dificultades y problemas (competencia muy importante a tener en cuenta). Sin embargo, hay más acepciones: cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente. Este significado médico nos anima a entender que también podemos encontrar en las crisis oportunidades o beneficios.

Sin embargo, me inspira más un tercer significado de crisis: cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados.

¿Qué ser humano o qué organización humana no está en constante proceso de cambio?

Y si estar en crisis es esto, estamos permanentemente en crisis.  La clave de esto quizás esté en que cuidemos que estos cambios sean profundos, al menos suficientes para que produzcan resultados relevantes. Pero ojo, cambios profundos en sentido positivo y para  resultados beneficiosos sean cuales sean las circunstancias. Ahí está nuestro papel estelar, en cómo transformar situaciones en principio negativas en positivas (o en menos negativas),  y esa es nuestra libertad,  cómo interpretar los cambios y sus consecuencias.

Por lo tanto, no tengamos miedo a la crisis, no la rechacemos porque, si la negamos, no podremos gestionar ni la profundidad necesaria de los cambios ni sus resultados, y las consecuencias nos vendrán dadas. Por el contrario, miremos la crisis en cada momento que se produce (y si no se produce, fomentémosla) , gestionemos la crisis para encontrar nuevos recursos o potenciar los que manejamos, y acercarnos así a los mejores resultados posibles en cada situación. La crisis es cambio, el cambio es movimiento, y el movimiento es señal de que estamos vivos. Ya sólo precisamos hacer ese movimiento de forma inteligente, creativa y en beneficio para nosotros y nuestra sociedad.

En definitiva, la crisis es nuestra manera natural de vivir y crecer, cuidemos la percepción que de ella tenemos, familiaricémonos con ella, manejémosla en nuestro beneficio, para nuestro desarrollo y  crecimientoLo que tenemos ahora es lo mejor que podemos tener porque es lo que realmente tenemos. La crisis se mantiene en el tiempo, impregna nuestros procesos vitales y nos anima a decidir por nosotros mismos lo que necesitamos y podemos cambiar. ¿Crisis, qué crisis?

Sobre Juan Escalza

Mi mundo es el de las personas, el ser humano, su vida interior y sus conductas, el descubrimiento de su potencial, la superación de retos, la resolución de conflictos, su desarrollo y crecimiento.

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