CONTRATO INDEFINIDO PARA EMPRENDEDORES ¿PRÍNCIPE AZUL O RANA?

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¡Hola queridos Ruter@s! Como sois muchos los que me habéis realizado consultas respecto a este tipo de contratos, me habéis animado a escribir respecto al mismo y poder arrojar un poco de luz sobre todas vuestras dudas planteadas.

Uno de los nuevos contratos que se puso en marcha con la famosa última reforma laboral, fue el contrato indefinido para emprendedores y su finalidad no era otra que fomentar la empleabilidad en las pymes.

El objetivo de este modelo de contrato, era y es, que jóvenes menores de 30 y mayores de 45 años –aquellos parados que presentan mayores dificultades para su integración laboral-, accediesen a un empleo fijo gracias a esta modalidad de contratación, que bonifica las cotizaciones sociales del empresario.

Las empresas que decidan ampliar su plantilla, se les permite no pagar hasta 3.000 euros, en concepto de bonificaciones por un nuevo trabajador contratado, siempre que se cumplan una serie de requisitos:

1.- La duración del contrato debe ser de, al menos, tres años y deben afectar a jóvenes menores de 30 años o mayores de 45, en situación de desempleo.

2.- Este contrato indefinido para emprendedores, se puede aplicar en contrataciones a tiempo parcial o completa, teniendo un periodo de prueba de 12 meses para el empleado.

Por tanto, podemos decir que el contrato para emprendedores es factible siempre que el mismo tenga una duración de, al menos tres años, ya que es de carácter indefinido. A cambio, durante este período, se contemplan rebajas de tres años en las cuotas empresariales a la Seguridad Social para los jóvenes desempleados y los mayores de 45 años.

Esas rebajas le permiten deducirse al contratante, la cuota íntegra del período impositivo a la finalización del año del primer trabajador contratado cuando sea menor de 30 años. Durante este mismo tiempo, se puede beneficiar de una rebaja de 1.300 euros si opta por contratar a un desempleado varón mayor de 45 años. En el caso de las mujeres, y si se la da de alta en una actividad en las que este género está menos representado; por ejemplo, la mecánica o la minería; la ayuda asciende hasta los 1.500 euros.

Otro perfil de persona que se puede emplear con beneficios para el contratante son los desempleados, con independencia de género y edad, que estén cobrando el paro.

En estos casos, las empresas tendrán derecho a una deducción del 50% en la cuota íntegra del menor de los importes: bien sea el total de la prestación por desempleo en el momento que se firma el contrato o el de doce mensualidades del paro.

Pero atención, estas rebajas sólo serán posibles si el trabajador ha cobrado el desempleo, al menos, durante tres meses y presenta un certificado del SEPE en el que se reflejen lo que resta por ingresar.

¿Príncipe azul o simplemente una Rana más?

Fue la media estrella de la reforma laboral, la gran apuesta del Gobierno para favorecer el emprendimiento, fue el príncipe azul de los cuentos dispuesto a rescatarnos de las garras del desempleo……..Pero se quedó en rana.

Son indefinidos. ¡Cierto! Y como tal figuran en los registros de Empleo. Pero son indefinidos con matices, ya que presentan la posibilidad de despedir al trabajador a los 12 meses sin explicaciones ni indemnización alguna al trabajador.

Las bonificaciones que disfrutan estos contratos -a los que se pueden acoger empresas de menos de 50 empleados- imponen, como hemos visto, el requisito de mantener al empleado un mínimo de tres años contratado. Si despiden al trabajador antes, el empresario debe devolver todas las bonificaciones practicadas.

Así que, los empresarios se han curado en salud y en más de un 90%, de los contratos celebrados, se opta por renunciar a las bonificaciones y así tener más flexibilidad para despedir.

De esta forma, los contratantes prefieren no disfrutar de las ayudas y así poder rescindir estos “indefinidos precarios” sin indemnización en los doce primeros meses, primando el hecho de que estos contratos pueden resolverse sin coste en el primer año de vigencia.

Se está produciendo un uso fraudulento de la contratación indefinida, al enmascararse una modalidad temporal como si fuera indefinida.

Esta modalidad de contrato se está convirtiendo para las empresas, en un atajo para realizar contrataciones con despido libre.

Las empresas que usan esta modalidad no tienen ninguna voluntad en que esta contratación sea realmente indefinida y tienen claro desde el principio que esa contratación no superará el año. Por eso la gran mayoría prefiere no pedir la bonificación. Si no, ¿por qué iba una empresa a renunciar a una bonificación?

Sobre Manuel Calle Mena

Abogado de profesión especializado en Administración de empresas y de personal, Orientador laboral, Técnico de inserción laboral y Formador, soy una persona que disfruta con lo que hace y que cada día se preocupa por aprender y poder dar un poco más. 

 

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