¿Cómo NO DERRUMBARSE al finalizar una excedencia laboral?

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Volver a la rutina laboral, después de una excedencia de tres años, descoloca. Y es que, es difícil retomar la vida profesional, cuando has estado dedicada en cuerpo y alma al cuidado de tu bebé, y más cuando eres madre soltera. Marina me contaba que se sentía rara, que parecía no encajar al regresar al que era su lugar de trabajo. Os cuento su historia:

Marina llevaba trabajando 7 años en una prestigiosa entidad bancaria, cuando decidió cogerse una excedencia para poder disfrutar de su maternidad en solitario. Las reacciones de su entorno no fueron del todo alentadoras, e incluso recibía comentarios bastantes deprimentes del tipo “estás loca, vas a echar por tierra tu carrera ahora que eres subdirectora, te olvidas de que vas a estar sola, cómo le vas a mantener con la crisis que hay, no está la vida para dejar de trabajar…”.

Confiesa ser una mujer a contracorriente, independiente, segura, resolutiva, nada convencional, y sobre todo consagrada a su trabajo porque le encanta. Tras varias relaciones sentimentales fallidas, se planteó ser madre soltera, decisión que también provocó cierto rechazo y crítica en su contexto familiar y social. Pensaba que no dejaría de trabajar tras completar su baja por maternidad, ya que seguiría siendo ella misma, una persona, mujer, trabajadora, además de madre. Sin embargo, semanas antes del parto, cambió de idea, y a pesar de todos los inconvenientes que le enumeraban, Marina determinó hacer uso de su derecho a una excedencia voluntaria por cuidado de hijos. Este derecho, está regulado en el artículo 46.3 del estatuto de los trabajadores, pero también hay que revisar el convenio de trabajo de la empresa en cuestión, para resolver todas las dudas al respecto. La información y un buen asesoramiento es primordial para pedir una excedencia.

Durante este tiempo, Marina ha desconectado por completo de su trabajo, y su vida ha girado alrededor de una pequeña llamada Estrella. Entre biberones, pañales y juguetes, ha sido muy feliz. Se ha deleitado con el crecimiento de su hija, celebrando sus sonrisas, balbuceos, y sus primeros pasos. También ha sufrido las largas noches de insomnio, y las preocupaciones típicas de un bebé. Y ahora, es el momento de volver al trabajo, y respirar de nuevo el ambiente de oficina. Sin embargo, me reconocía que su vuelta no estaba siendo como ella esperaba, y tenía sentimientos de culpa por dejar a su pequeña, estrés y ansiedad para poder compaginar su trabajo y su nueva vida.

En este punto es cuando surgen los problemas para conciliar la vida familiar con la profesional. De hecho, a la mujer no se le facilita para nada su reincorporación laboral, y mucho menos, cuando debe conciliar sola, porque en el caso de Marina, no existe pareja que actúe con corresponsabilidad, ni con la que pueda repartirse las tareas.

Esta es la realidad y el panorama al que nos enfrentamos a diario las mujeres, con una vuelta al trabajo a veces traumática a nivel emocional tras una excedencia. Para ello, he concretado algunas claves para que no te derrumbes al finalizar una excedencia laboral, y te adaptes satisfactoriamente a tu nueva situación, e intentes conciliar lo más que puedas:

  1. Es fundamental que te asesores legalmente, con un buen profesional, a la hora de pedir una excedencia laboral. Para que conozcas las obligaciones, los requisitos y el procedimiento a seguir.
  2. Avisa de tu incorporación un mes antes a tu empresa.
  3. Durante el primer año de excedencia, te guardan tu puesto de trabajo. Los siguientes años te guardan un puesto similar al de tu nivel profesional. Tenlo en cuenta a la hora de pensarte el tiempo que vas a estar de excedencia, para que después no te lleves sorpresas y estés preparada.
  4. Date permiso para volver al trabajo sin sentir que abandonas a tu bebé (canalización emocional).
  5. Reajusta y planifica de nuevo todas las obligaciones y actividades de tu rutina diaria.
  • Ten claro tu horario laboral e infórmate si tu empresa te da algunas facilidades para conciliar.
  • Ten presente cuáles son tus prioridades.
  • ¿Quién se ocupará de tu hij@ mientras estás trabajando? Guardería, colegio, aula matinal, l@s abuel@s, un@ cuidador, etc. Valora tus opciones.
  • Haz una lista de personas que pueden ayudarte en el cuidado de tu hijo en situaciones especiales o emergencias: familiares, amig@s, un@ canguro extra, etc., y tenla siempre visible.
  • Reasigna las tareas cotidianas a tu conveniencia. ¿Quién puede ayudarte con las tareas de casa?

6) Para adaptarte más fácilmente, meses antes de tu incorporación laboral:

  • Lleva a tu bebé algunas horas a la guardería. Para que tengas un tiempo a solas y te adaptes mejor.
  • Retoma el contacto con tus antiguos compañer@s de trabajo para tantear cómo está el ambiente. Habla con tu jefe para indagar a que puesto te van a incorporar, e intenta negociar tus nuevas condiciones.
  • Vuelve a concederte tiempo para ti (aficiones, hobbies, deporte) y atiende a tus motivaciones personales.
  • Sé consciente que regresas a tu trabajo después de unos años, y tus compañer@s puede que hayan cambiado, que te reasignen de puesto con nuevas funciones, etc. Prepárate para ello.
  • Haz algún curso de reciclaje sobre tu trabajo, para adquirir nuevos conocimientos o recordar antiguos, mejora tus habilidades, etc.

7) Una vez tu reincorporación se haya hecho efectiva, esfuérzate por hacer equipo con tus antiguos o nuevos compañer@s. involúcrate con nuevos proyectos laborales, hazte planificaciones semanales sobre objetivos, reuniones, etc. Organización ante todo.

8) No te exijas adaptarte a tu vuelta al trabajo de forma rápida. Date un tiempo.

9) Lo importante es la calidad del tiempo que pasas con tu hij@, no la cantidad.

A las mujeres de hoy, no nos queda otra que cronometrar nuestro tiempo y hacer malabarismos para conciliar nuestra faceta profesional con la vida familiar. Tenemos pendiente seguir luchando por la igualdad y la equidad. Pero no tenemos que ser perfectas, sino elegir ser nosotras mismas, con nuestras manías, contradicciones, defectos, y todas nuestras cualidades, sin menospreciarnos y apostando por aquello que queremos conseguir y lo que nos hace ser felices. No renuncies a tus metas por ser madre, ni viceversa.

“Para lograr grandes cosas, no solo debemos actuar, sino también soñar; no sólo planear sino también creer” (Virginia Woolf).

Sobre Johanna Alaminos

 

Actualmente psicólog@ en todas partes y creadora de www.DespiertaAfrodita.com

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