¿Buscas “cuñaos”, o gestionas contactos?

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¡Quién no ha escuchado frases del tipo!: Es que yo no conozco a nadie que me pueda enchufar. Ese lo que ha tenido es un trifásico, como si no lo supiera yo. Lo mejor es tener un buen padrino, es la única manera de acceder a un empleo

Incluso nuestro refranero acompaña con refranes del tipo: el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. A buen amigo, buen abrigo. La verdad es que yo conozco a algunos, aunque son más bien pocos, los que han podido beneficiarse de un “cuñao” para acceder a tal o cual puesto de trabajo.

Echa una mirada a tu alrededor, ¿conoces a alguien que pueda “enchufarte”? Si la respuesta es negativa, ¿crees que merece la pena preocuparse? Sinceramente, NO. Lo que tenemos ante nosotros, como no podía ser de otra manera, es un reto, el reto de generar una red de contactos que nos sirva en nuestras aspiraciones profesionales. Claro, que siempre habrá quien opte por el camino más corto, aunque no necesariamente mejor, de perseguir el enchufe, en ocasiones no tan efectivo como parece; pero, nosotros, que somos profesionales, que contamos con un bagaje y una trayectoria a nuestras espaldas, que tenemos claro quiénes somos, qué hacemos, el valor que aportamos, a quién le solventamos un problema o necesidad y, además, dejamos claro alguno de nuestros valores en un discurso, mensaje, extracto,… al que no le faltará un toque personal (detrás del profesional siempre hay una persona), vamos a remangarnos y a trabajar para construir una red de contactos (networking) que nos sirva como aliado, como nexo en nuestra labor de buscar empleo o, yendo una paso más allá, de trabajar para que nos encuentren.

Trataremos de transformar el clásico quien tiene un amigo, tiene un tesoro, en un más que recomendable quien tiene un contacto, tiene un tesoro.

Veamos algunas de las acciones que nos pueden ayudar en nuestro cometido:

  • Realiza una lista de tus contactos. ¿Crees que no tienes? Ahí van algunas de las múltiples posibilidades: familiares, amigos, conocidos, antiguos compañeros de estudios, colaboradores, competidores, antiguos profesores, vecinos… No te olvides del canal 2.0, LinkedIn, beBee, Twitter e, incluso, Facebook, son opciones nada despreciables.
  • Analiza y “combate” tus creencias. No me lo merezco, qué van a pensar de mí, qué vergüenza, esto no es para mí, cuanta menos gente sepa que no tengo trabajo, mejor, …. Plantéate que aproximadamente el 80% de las ofertas de empleo no se publican, es decir, la mayoría se cubren a través de lo que se define como redes de contacto profesional. Efectivamente, algunas también por “enchufe” pero, como habíamos acordado más arriba, nosotros vamos a transitar otros caminos.
  • Filtra tus contactos. Tras listarlos, identifica quién, dónde, cómo, para qué, no te olvides del cuándo. No todo el mundo responde a los mismos intereses. Prepara una agenda y comienza a fijar citas. No te olvides de llevar tu mensaje, discurso del ascensor, propuesta de valor…, bien trabajada. En el 2.0, ve con un poco de tacto, no abordes, no abrumes, no pidas trabajo, aporta, agradece, recomienda, invita a colaborar, pide consejo…, en definitiva, observa las mismas reglas que en el entorno offline.
  • Genera nuevos contactos. Asiste a eventos de lo “tuyo”, charlas, ponencias, convenciones, acércate allá donde te formaste, interésate por lo que se “cuece”, trata de estar presente en todos los “saraos”. No te olvides de llevar contigo tus propuestas, fija entrevistas, queda para tomar un café, muestra interés… Utiliza la Red no sólo para “estar presente” sino también, para compartir, colaborar y contactar. Tu red de contactos multiplicará tus resultados, te ayudará a posicionar, recomendar y dar soporte a tu marca.
  • No mendigues, no pidas trabajo “de lo que sea”. Eres un profesional que, momentáneamente, no tiene clientes (si es que estás en desempleo). Tienes un producto que ofrecer, busca a quién le puede interesar, investiga qué necesidad puedes solventar (piensa en el cliente y no en ti), qué valor aportas (¿ahorras costes?, ¿reduces tiempos de espera?, ¿puedes ofrecer un servicio personalizado?), tu propuesta es diferente (prueba con la emoción, el ofertar algo barato está demasiado trillado y, además, te puede salir caro), arriésgate, sal de la balda de las marcas blancas (no seas uno más), investiga lo que hacen aquellos a los que quieres emular, hoy son competencia, mañana, tal vez, estéis colaborando.
  • No te quedes quieto, huye de la parálisis por análisis, aléjate de la inacción por devoción a la exigencia y a la perfección. Da un paso, equivócate, ten preparado un plan alternativo. Colabora en algún proyecto solidario, da una charla gratuita, ofrece tus servicios de vez en cuando, sin que exista transacción económica, haz de voluntario… Todo lo anterior son excelentes formas de generar contactos nuevos. Siembra para, luego, poder recoger.
  • Desarrolla tus habilidades sociales. Hay quien viene con una mejor dotación de serie pero, no te preocupes, como casi todo, esto también se desarrolla. Aprende a “ser social”, no utilices, no hables sólo de lo “tuyo”, acuérdate de tu parte más personal (también de la de tus interlocutores). Sonríe, estrecha manos…, sólo tienes una oportunidad de causar una primera impresión que hable bien de ti. No te quejes, no resoples, no bases tus primeros momentos en contar “lo mal que está todo”, “lo injusto que es el mundo…, no critiques, regala algún que otro cumplido pero, sobre todo, no des muestras de lo que no eres, trata de mostrarte natural.
  • Explora el medio más adecuado. RRSS, asistir a eventos, tomar un café, teléfono, correo electrónico, carta…, cada contacto requiere un medio. Recuerda que has de ir pertrechado de tu propuesta. Pide consejo. Sométela a examen. Tus contactos generan nuevos contactos. No acumules, no se trata de cantidad, apuesta por la calidad.

Ciñéndonos a la realidad, una red de contactos profesional se edifica sobre trabajo, trabajo y más trabajo. Tal y como dice Alfonso Alcántara “el mejor networking es más working que net”. Si no puedes solo, busca mentores. Imagen, interacciones, y lo que nuestros contactos creen y cuentan sobre nosotros (reconocimiento), van conformando nuestra reputación, también en la Red. Traza tu plan (evitarás llegar a “cualquier parte”), observa, investiga a quién, cómo y cuándo te interesa llegar. Opta por estrategias sutiles, a medio/largo plazo, de atracción. Ve dejando rastro de tu competencia: comparte contenido, crea contenido propio, comenta, conversa… Una red de contactos lleva tiempo crearla y, mucho más tiempo, mantenerla. Apunta a los departamentos de RRHH, en ocasiones más arriba (por eso de “quitarte” los intermediarios), busca el momento adecuado para contactar, para enviarles una invitación (no te olvides de personalizarla), mantén el contacto. Quizás, ya hayas despertado el interés de alguien.

En definitiva, si preparas un plato increíble con lo buen profesional que eres, que lo eres, das muestras de ello, lo demuestras, generas confianza,  te centras en un nicho de mercado concreto, haciendo algo específico, lo presentas de manera adecuada y con un “toque” diferente, dejando claro qué problema o necesidad solventas, lo que tu cliente gana contigo, lo cuentas de manera que llega y, además, provocas recuerdo, lo das a conocer y, finalmente,  lo aderezas todo con una red de contactos trabajada y cuidada, y con unos valores -los tuyos-, que le dan sustento al guiso, estarás en mejores condiciones de avanzar hacia tus retos profesionales.

 

Sobre Máximo Peñas Bautista

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