Bolipatía organizacional

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Día 18.01.2017, 08:14h de la mañana, Roberto Pérez Marijuán lanza la caña y más de treinta personas pican el anzuelo. Foto en Facebook de una montaña de bolígrafos, cada uno de su madre y de su padre, de su despacho, mesa o casa y de la tuya seguramente; a saber. La pregunta es directa, sencilla y cala en el público expectante:

 

“¡¡¡Yo no sé de dónde pueden salir tantos bolígrafos y lápices!!! ¿Pasa también en vuestras casas u oficinas?”.

Roberto, ¿preguntas si pasa? Y tanto que pasa.

En los ambiciosos mostradores de los bancos; en los ajetreados controles de enfermería de centros de salud y hospitales; en los meeting points de los camareros; en la amigable recepción de los hoteles; en las mesas de los empleados de correos, de los funcionarios del INEM o de la sala de profesores de un instituto. Allá donde vayas, en todas partes, en todos los entornos laborales, en todos, os lo aseguro, el boli es el objeto más anhelado, protegido, vigilado, robado, cogido prestado, perdido y reencontrado de toda la historia de la comunicación.

Un simple cilindro de plástico, al cual le han insertado sangre concentrada de pigmentos, aceites, resinas y aditivos puede ser la razón de la pérdida constante de productividad o el motor que haga crecer el rendimiento de tu equipo.

Pónganse las pilas responsables de personal, experto en RRHH y demás familia (miembros todos de organizaciones) porque lo que van a leer lo hemos padecido, lo presentan y será objeto de futuro estudio en los equipos de trabajo: BOLIPATÍA ORGANIZACIONAL. Tras su detección, análisis y aprovechamiento, se darán cuenta de la potente herramienta de RRHH que se presenta ante nosotros.

Fruto de mi Doctorado en Gerontología, y de lo mucho que trabaja mi cabeza si alimentan mi diversión creativa, me he aventurado a dar nombre a esta nueva entidad psiquiátrico-profesional y explicarla como aporte al mundo laboral:

BOLIPATÍA.- “Se conoce con este nombre al trastorno específico de tipo maníaco que se caracteriza por la compulsiva tendencia a acumular objetos destinados a la escritura o tendencia a mangarlos, debido a una inconsciente compulsión a poseer materiales de escritura. Se cree e interpreta, ya que no se han podido desarrollar estudios con base científica muy fiables hasta el momento, que su agrupación tranquiliza a la persona que lo padece ya que tenerlos bien acumuladitos, calma la ansiedad generada ante la emergencia de necesitarlos en arrebatos de creatividad documental, escritura de inmediata urgencia o juego de dedos. Se suele presentar asociado a una tendencia del gusto por ver juntitos (con verlos ahí bien agrupaditos, a veces, les llega) todos esos elementos de diversos colores, texturas, nombres de empresas patrocinadoras, como fuentes indomables de inspiración para futuros trabajos de escritura. Es más, consideran personas de confianza aquellas que también agrupan gran cantidad de estos objetos y desarrollan una familiaridad inusitada hacia ellos por creerse comprendidos y acogidos. Cabe destacar que suelen desarrollar una conducta persecutoria y de castigo hacia las personas que, inocentemente e ignorante de este trastorno, algún día han cogido prestado uno de esos elementos de su adoración (que no mangado, como ellos, atiéndase al importante detalle). Zanjan y enmarcan su castigo, bautizando sus idolatrados elementos, mediante notita/papel pegado con nombre del dueño o departamento empresarial (tipo: "Roberto P. M."; o bien, Dpto. Finanzas). Se les suele observar con ternura, compasión y respeto” (Fernández Prado, Sandra, 2017, Facebook→ Muro 18.01.2017, Roberto Pérez Marijuán).

 

Y tras adjudicar nombre a esta realidad (sí, piensa, tú también sabes de lo que estoy hablando), pasemos a determinar las categorías de profesionales que podemos encontrarnos y cómo analizarlo desde RRHH. Cada empresa y/o equipo podrá aprovechar estas explicaciones en su particular y detallado beneficio:

Grupo a: los que se quedan sin bolis. Estos trabajadores, queridos compañeros responsables de personal, pueden reaccionar de dos maneras: tranquilidad o histerismo.

Los que desarrollan una actitud tranquila son empleados generosos, despreocupados y con marcados rasgos de desapego materialista. RRHH vean que éstos son los profesionales que comparten sus conocimientos y sabiduría sin mayor problema. Una mina!

Los que reaccionan con histerismo son empleados celosos de su desempeño, tendentes a marcar territorio y vigilar. Jamás le otorguen más poder del debido desde gerencia. Eso sí, son los ideales para retroalimentar de lo que acontece en el terreno de juego.  

Grupo b: los que se apoderan de los bolis. En este grupo existen también dos categorías: los que restan importancia a su tendencia o los que se sienten culpables.

Los primeros son los típicos que gozan de insensibilidad, falta de implicación y escasa responsabilidad. Pónganles una mosca supervisora siempre cerca. Suelen ser muy juguetones, poco perfeccionistas, pasan de casi todo y distraen a sus compañeros de equipo.

Los que se sienten culpables de coger bolis a diestro y siniestro son el grupo de los empáticos, de los que viven de verdad el trabajo en equipo. Ideales para llevar adelante los proyectos codo con codo. Aquellos que siempre querremos seleccionar como técnicos currantes.

Grupo c: los que atraen, sin saberlo, los bolis. Este grupo no se divide. Sus miembros son profesionales líderes, desprenden un encanto fuera de lo normal, atraen a los demás y a sus bolis. Fíjense en ellos. Son los que atraen la energía y a los que todo el equipo escucha, sigue e idolatra.

Deben tener en cuenta, a la hora de aplicar este análisis, que los profesionales podemos pasar por diversas fases, pudiendo pertenecer al grupo a, b o c dependiendo de nuestra etapa de madurez profesional, experiencias personales o feedback de desarrollo recibido. Aunque con marcada tendencia a pertenecer a uno de los grupos citados, no deben interpretarse como estamentos estancos.

Y ahora, que te vengan a ti con evaluaciones de desempeño, entrevistas de selección estructuradas, índice de actitud y aptitud. Teniendo a tu alcance un boli para conocer a tu equipo todo se hace más accesible.

¿He dicho un boli? Necesito un boli, necesito un boli, necesito un boliiiiiiiiii…Robertooooooooo!!!!

 

Foto:pixabay.com

 

Sobre Sandra Fernandez Prado

 

Apasionada por aprender a lo largo de la vida: tomo nota de cada vivencia, agradezco cada oportunidad, disfruto cada proyecto, regalo mi implicación y me emociono con los detalles.

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