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Alto riesgo de intoxicación

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Cada vez más, me encuentro con personas que aún sin ponerse a buscar trabajo, ya tienen una actitud negativa frente a la búsqueda, les oigo decir cosas como “No hay trabajo”, “Esto no va a servir para nada”, “Total…¿para qué?”, 

“Con la de gente que hay buscando, ¿me van a coger a mi?”

Y cuando les pregunto: ¿Cómo estás tan seguro/a de eso? La respuesta es siempre igual, me lo han dicho, sale por la tele…

 

Desgraciadamente, es una realidad, la palabra “crisis”, “paro”, “desempleo”, se han repetido tanto en los últimos tiempos que las hemos interiorizado, y lo que es peor, les hemos dado el poder de paralizarnos.

 

Ante cualquier situación, o ante cualquier iniciativa, estamos programados para decir que NO, hemos convertido esas palabras en nuestra zona de confort, en lo que nos es conocido, donde nos movemos lamentándonos de la situación en la que vivimos, echamos la culpa al gobierno, a la crisis, a las empresas, a…quien sea, menos a nosotros.

 

De lo que muy poca gente es consciente, es de que en cualquier situación, siempre hay una pequeña, o gran parte, depende de la circunstancia a la que nos enfrentemos, en las que con nuestras acciones, por pequeñas que sean, podemos ir cambiando las cosas.

No digo que la persona que está sin trabajo sea culpable, ni muchísimo menos, pero sí el/la que lo está y no hace nada por cambiar sus circunstancias, únicamente lamentarse y dejarse convencer por las personas tóxicas que tiene a su alrededor y que lo retienen en la zona de confort de las quejas y las culpas hacia otros.

 

¿Personas tóxicas? Pues sí, y desgraciadamente, todos tenemos de esas a nuestro alrededor. Y en la búsqueda de empleo, se multiplican y crecen como la espuma.

 

Para mi, una persona tóxica es aquella que es pura negatividad, que ante cualquier iniciativa la tira por tierra, que no admite su responsabilidad ni toma conciencia de la situación en la que está, que no ve más allá de lo que le interesa ver, que se tiene en cuenta a si mismo/a por encima de cualquier otra cosa y que al final te “infecta” con toda su actitud y te lleva a la inmovilidad, porque sí, las emociones y las actitudes se contagian, y si son malas, mucho más rápido.

 

Admitámoslo, es más fácil y más “reconfortante” quejarse mientras se está en casa, o con los amigos, de las entrevistas y las pésimas condiciones de trabajo que hay, (ojo, cosa que no niego) que estar frente al ordenador enviando autocandidaturas, cambiando tu cv, o inscribiéndote al décimo portal de empleo de la semana.

 

Y es que, los seres humanos, por naturaleza somos cómodos, seguimos impulsos y buscamos la recompensa más inmediata, y por el momento, eso es más satisfactorio que buscar trabajo.

 

El problema es que si no sabemos parar eso a tiempo, y nos inyectamos un poco de antídoto nos convertiremos, con el paso del tiempo en una persona tóxica más sin habernos dado la oportunidad a nosotros mismos de demostrar que muchas de esas personas están equivocadas, y que el esfuerzo, al final, tiene su recompensa.

 

¿Cuál es el antídoto? Muy sencillo, creer y tener fe en nosotros mismos, pensar que nuestras acciones son semillas que plantamos y que si cuidamos bien, darán sus frutos, desde luego lamentarse, no cambia las cosas, y desgraciadamente, todavía no se ha creado el portal de empleo en el que se llama a la puerta de casa y te ofrecen trabajo. Así que hasta entonces, algo habrá que hacer, compra unos buenos tapones, y cada vez que cualquier persona intente contagiarte su toxicidad con frases como “¿Te crees que van a darte trabajo?” “¿Cómo van a contratarte a ti con la de gente que hay por ahí?”, o parecidas…haz oídos sordos.

 

Puede que ahora no seas capaz de ver las ventajas que tiene tomar este camino, y que sólo veas las dificultades que vas a encontrar, porque, por desgracia, es un camino en el que nunca se ve la meta, llega de repente, pero si no lo inicias, y te dejas intoxicar, piensa que cada día estarás un poco más lejos de ella.

 

Foto:pixabay.com

Sobre Estela Brugada

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