Acoger al nuevo

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La normalidad es una ilusión; lo que es normal para una araña es el caos para una mosca”. Morticia Addams, personaje de “La familia Addams”

Ilusión, alegría, tranquilidad, seguridad... son emociones y sensaciones que podemos sentir al incorporarnos a un puesto de trabajo en una nueva empresa. A veces es suficiente un día, nuestro primer día, para que nuestras expectativas empiecen a resquebrajarse y, como en una montaña rusa, nuestras sensaciones positivas se dobleguen ante la inseguridad, el miedo, la ansiedad... ¿Qué es lo que nos está pasando?

Natalia acaba de incorporarse como administrativa en una gestoría. Está emocionada, es su primer trabajo tras finalizar el programa de prácticas vinculado a un certificado de profesionalidad. La empresa que la contrata es pequeña y cuenta con siete empleados. En su primer día la recibió la jefa, que es también la dueña, le presentó a sus nuevos compañeros, le explicó brevemente las funciones de cada uno, le habló del volumen de trabajo habitual, le mencionó algunos clientes, normas de la empresa y le asignó su mesa de trabajo y sus primeras tareas. También le indicó qué compañero le apoyaría las próximas semanas. Antes de irse, su jefa le anotó su teléfono y correo electrónico indicándole que ante cualquier duda o problema no dudara en ponerse en contacto con ella. A lo largo de esa primera mañana, su compañero-tutor acudió en varias ocasiones a su mesa interesándose por sus avances y a media mañana, junto con otra compañera, le invitó a salir a tomarse el café con ellos.

Tania finalizó el grado en Dirección y Administración de Empresas el curso pasado y hace poco encontró trabajo. Estaba eufórica, ¡casi no se lo podía creer! Creo que envió whatsapps a todos sus contactos. Por arte de contrato de trabajo se convirtió en administrativa-contable de una empresa vinculada al sector de la construcción. En la oficina son cinco compañeros, pero ninguno de ellos la esperaba el primer día. Esperó casi una hora a que llegara el responsable de la oficina, que resultó ser la misma persona que la había entrevistado semanas atrás. Su jefe se limitó a mostrarle su nuevo despacho e indicarle las tareas que estaban pendientes. En los próximos días le pasaría los contactos del personal de obra y de las empresas proveedoras para que pudiera gestionar directamente con ellos la documentación. El balance de su primer día fue nefasto: de sus compañeros solo conocía el nombre, no sabía quién se ocupaba de cada cosa, tenía la sensación de estar incordiando a sus compañeros cada vez que preguntaba donde estaba determinado material de oficina, del archivo, etc.

Natalia y Tania existen, son reales. También lo son las empresas en las que trabajan y las situaciones en las que se encontraron su primer día de trabajo. En ninguna de las dos existía entonces, ni existe hoy, un plan de acogida formalizado. La bienvenida al nuevo empleado, como en tantas otras organizaciones, queda en manos de trabajadores o empresarios que aúnan buena voluntad y experiencia obteniendo resultados dispares. Ambas empresas invirtieron tiempo y recursos para seleccionar a los profesionales que juzgaron más idóneos y les ofrecieron contratos con expectativas temporales similares. Natalia es probable que finalice su contrato en esa gestoría, Tania, aún trabajando allí, sigue buscando activamente otro empleo.

En el primer día de contacto con nuestro nuevo trabajo, o incluso en los días anteriores, esperamos recibir información y formación que  facilite nuestra integración en  la empresa y adaptación al puesto de trabajo. El su conjunto esta información general (historia de la empresa, cultura, estrategia, organigrama…), específica (descripción del puesto, instrucciones de trabajo…) y formación inicial (procedimientos de trabajo, aplicaciones informáticas…) conforma el plan de acogida. Ponerlo en marcha debe implicar la participación de toda la organización, especialmente del jefe directo del nuevo empleado, de sus compañeros y del personal de Recursos Humanos.

Con la implantación de un plan de acogida además de facilitar la incorporación de nuevos empleados, lograremos acortar el período de adaptación de los mismos y crear lazos con la organización y el capital humano que la integra. 

Sobre Marián Álvarez

Lo de Relaciones Laborales fue vocación. Las personas, devoción.

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