2 reglas de oro para describirte a ti mismo/a

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Es importante prestar atención a los adjetivos calificativos que utilizamos al describirnos, tanto en una entrevista de trabajo como en cualquier encuentro, 

si queremos causar una buena impresión. Un error que cometemos, en algún momento u otro, es enumerar una lista de adjetivos generales en lugar de centrarnos en acciones que demuestran nuestras cualidades.                                                                                                                                   

Estos dos consejos serán tus aliados a la hora de describirte en cualquier situación desde una entrevista de trabajo o un primer encuentro con un/a desconocido/a:

  • Evita adjetivos generales y abstractos

Una de las primeras cosas que aprendemos al preparar una entrevista de trabajo es que debemos transmitir confianza al seleccionador. Sin embargo,  describirnos a nosotros mismos con adjetivos generales o ‘abstractos’ puede rebotar en nuestra contra.  Por eso es mejor evitar calificativos como “motivado/a,” “innovador/a,” “creativo/a,”  “profesional,” o “único/a” (por nombrar algunos) al describirte puesto que su significado varía según la interpretación subjetiva de la persona que tienes delante.

  • Demuestra lo que vales con ejemplos y acciones

Durante la entrevista, lo mejor para evitar caer en la trampa de cualitativos abstractos es reducir al máximo el uso de adjetivos al describirte, y demostrar a través de anécdotas y/o acciones,  los motivos por los que eres el candidato que buscan.

Imaginemos el siguiente escenario de un primer encuentro en el que un desconocido te pregunta sobre tu ocupación:

Desconocido: ¿A qué te dedicas?
Tú: Soy diseñador gráfico.
Desconocido: ¡Anda!¿Has diseñado algo que conozca?
Tú: Pues si conoces [cualquier marca conocida], he diseñado su nueva página web.
Desconocido: ¡Vaya! Qué bien.” Fin.
En este escenario, puede que hayas conocido a un futuro cliente, puede que no; pero, independientemente de ello, has causado un impacto en esa persona utilizando palabras y ejemplos concisos. Ahora imaginemos éste otro escenario:
“Desconocido: ¿A qué te dedicas?
Tú: Soy una persona creativa apasionada y motivada por el mundo del diseño gráfico.”

Es un ejemplo exagerado pero, aparte de la etiqueta de "arrogante" que te acabas de ganar, lo  más probable es que no vuelvas a saber nada de esa persona.

Pasa lo mismo en las entrevistas de trabajo. Si cargamos nuestras descripciones con adjetivos podemos causar incredulidad o rechazo en la persona que tenemos delante. No obstante, una pregunta clásica en las entrevistas de trabajo es “¿Qué 5 adjetivos te describen?” En este caso, una manera sutil de contestar es buscando cualidades específicas sobre ti que puedes ilustrar con una anécdota, algún dato de tu currículum vitae o, en caso de llevarlo encima, tu portfolio. 

 

 

Randa Medina

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