¿La psicología positiva?

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Si hacemos el ejercicio de preguntar a diferentes personas de todo tipo y condición por el objetivo de la psicología y el papel aquellos que a ella se dedican, seguramente encontremos una respuesta predominante: tratar y curar los trastornos de la mente.

Ciertamente, durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia.

Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negando las características positivas del ser humano (Seligman, 2000) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999). De esta manera, características como la alegría, el optimista, la creatividad, el humor, la ilusión… ha sido ignoradas o explicadas superficialmente.

La importancia de la Psicología positiva radica en que es un campo dedicado al  mejoramiento de la calidad de vida. Es cierto que el tema del mejoramiento de  la calidad de vida ha estado dominado por trabajos débiles, basados en  pensamientos y opiniones de la gente, en contraste a la rigurosidad científica.

Sin embargo, la psicología positiva brinda estudios bien sustentados en el área,  que respaldan cambios posibles y reales.  Pero ¿cuál es la definición de la Psicología positiva? La psicología positiva fue definida por Seligman y Csikszentmihalyi (2000)  como el estudio científico de las experiencias positivas, los rasgos individuales positivos, las instituciones que facilitan su desarrollo y los programas que  ayudan a mejorar la calidad de vida de los individuos, mientras previene o reduce la incidencia de la psicopatología. También como el estudio científico de las fortalezas y virtudes humanas, las cuales permiten adoptar una perspectiva  más abierta respecto al potencial humano, sus motivaciones y capacidades  (Sheldon & King, 2001).

Es importante,  recordar que la “psicología”, no solo estudia los trastornos mentales, sino que también trabaja para desarrollar las fortalezas y las potencialidades, de los seres humanos, y además permitiendo que trabajen con libertad y desde la responsabilidad de cada individuo.

La psicología positiva no es… un movimiento filosófico ni espiritual, no pretende promover el crecimiento espiritual ni humano a través de métodos dudosamente establecidos. No es un ejercicio de autoayuda ni un método mágico para alcanzar la felicidad. No pretende ser un abrigo bajo el que arropar creencias y dogmas de fe, ni siquiera un camino a seguir por nadie. La psicología positiva no debe ser confundida en ningún caso con una corriente dogmática que pretende atraer adeptos ni seguidores, y en ningún caso debe ser entendida fuera de un riguroso contexto profesional.
 

Por Zairebith Zambrano Lobo

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